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Destacan servicios ecosistémicos de la zarigüeya

Actividad humana ha invadido su hábitat

Son solo dos especies de zarigüeyas las que los yucatecos podemos encontrar en la región y las cuales, aunque no están oficialmente en peligro de extinción, son una especie altamente amenazada, manifestó Celia Selem Salas, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

Dijo que realmente las especies que se pueden a encontrar a nivel de México son ocho, pero las que podemos encontrar en los patios de Yucatán son dos, la Didelphis Virginiana y Didelphis Marsupiales, las cuales han mostrado mayor capacidad de adaptación a ambientes urbanos y rurales, y las que están en mayor contacto con los humanos, situación que ha creado un conflicto, sobre todo de supervivencia de la especie.

La investigadora señaló que los también llamados zorros en Yucatán y tlacuaches, en el centro del país, muchas veces son acusados de propagar enfermedades como la rabia, sin embargo, estudios científicos han demostrado que esta especie tiene una gran capacidad de resistencia de esta enfermedad.

Precisó que es un animal que ofrece muchos servicios ecosistémicos al lugar donde habitan, pues la especie pueden alimentarse de frutos y dispersar las semillas hacia lugares que han sido deforestados y permitir la regeneración de las especies.

Selem Salas comentó que entre las muchas funciones que tiene esta especie, se encuentran también las de ayudar a controlar poblaciones de roedores como ratones, pequeños reptiles como culebras, anfibios e invertebrados.

Estos marsupiales disminuyen grandemente su población cada año, debido a la mala creencia de que devora aves de traspatio, por lo cual las personas terminan matándolas a pedradas o envenenándolas”, explicó, a la par que enfatizó que la realidad es que el humano es quien ha invadido sus hábitats, no al revés, y por consecuencia estos animales invaden las viviendas en busca de alimento y un espacio de protección.

Dijo que el hecho de que se deje basura en los patios o se tenga algún tipo de siembra u hortalizas, son una invitación a las zarigüeyas a que entren y se alimenten, pues necesitan subsistir. Ante esto, señaló que lo recomendable es mantener limpios los patios y mantener cierta distancia con esta especie y no atacarlos.

La bióloga de la UADY, indicó que además de todo esto, las zarigüeyas tienen un valor muy importante en la región, pues se encargan de devorar las chinches besuconas, conocidas como “Pic” que transmiten el mal de Chagas, afección parasitaria que provoca al infectado insuficiencia cardíaca y otros problemas del corazón y sistema digestivo.

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