Jesús Manuel Chan, el alpargatero del mercado Lucas de Gálvez
Lleva más de 60 años elaborando alpargatas a mano, un oficio heredado que sigue vigente gracias a la técnica, la pasión y el amor por la tradición

En uno de los pasillos del mercado Lucas de Gálvez, en Mérida, el sonido del cuero y las manos expertas de Jesús Manuel Chan cuentan una historia de tradición que se niega a desaparecer. Con más de seis décadas dedicadas al oficio de alpargatero, don Jesús ha confeccionado alpargatas para comediantes, jaraneros y clientes que buscan un calzado auténtico, hecho a mano y con identidad yucateca.
Su historia es también la de una herencia familiar. Aprendió el oficio de su padre en una época en la que el trabajo se transmitía de generación en generación. “Nací en una época donde si tu papá era carbonero tú te convertías en carbonero, mi padre era alpargatero y yo me convertí en uno”, compartió. Hoy, con más de 70 años de edad, continúa trabajando con el mismo entusiasmo de siempre, convencido de que para hacer alpargatas no se necesita fuerza, sino técnica y pasión.
El legado no se detiene con él. Don Jesús enseña a sus hijos el arte del alpargatero y asegura que uno de ellos continuará con el negocio familiar. Para él, seguir activo no es una obligación, sino un privilegio. “Es una fortuna hacer lo que te gusta hacer”, afirmó, mientras explicaba que cada par de alpargatas es más que un producto: es una pieza artesanal que refleja años de experiencia y amor por el oficio.
En entrevista para El Momento Yucatán, detalló que sus alpargatas, elaboradas con cuero de res desde la suela hasta las tiras, tienen precios que no superan los 700 pesos y pueden hacerse a la medida. Incluso recibe pedidos de otros estados. A mano y con dedicación, logra producir hasta cuatro pares al día, además de huaraches y sandalias, piezas resistentes que han acompañado a generaciones enteras sin perder su estilo ni su esencia tradicional.





