Entre nevadas y protestas, Trump se ve obligado a cambiar de estrategia en Estados Unidos
La presión social por los operativos migratorios en Mineápolis y una de las peores tormentas invernales en décadas reconfiguran el escenario político y de seguridad para la Casa Blanca.

La administración del presidente Donald Trump enfrenta uno de sus momentos más complejos en lo que va del año, marcada por una doble crisis: la creciente resistencia social a las redadas migratorias en Mineápolis y una megatormenta invernal que ha paralizado gran parte de Estados Unidos. Ambos factores han obligado a la Casa Blanca a modificar su discurso y sus acciones sobre el terreno.
Gobierno de EUA sin más remedio que aceptar la verdad
Las protestas se intensificaron tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos, abatido por un agente de la Patrulla Fronteriza durante una manifestación en Mineápolis. Videos difundidos ampliamente en redes sociales muestran que Pretti fue rociado con gas pimienta, sometido en el suelo y posteriormente baleado a corta distancia, lo que desató una ola de indignación dentro y fuera de Minnesota.
En un inicio, la versión oficial —replicada por la Casa Blanca, el Departamento de Seguridad Interna y mandos federales— calificó a la víctima como una amenaza e incluso como “terrorista”, una narrativa similar a la utilizada semanas antes tras el asesinato de Renee Good, también ciudadana estadounidense, en circunstancias comparables. Sin embargo, la difusión masiva de videos contradiciendo esas versiones debilitó la postura gubernamental y amplificó el rechazo público.

Ante la pérdida de control del relato nacional, Trump optó por un giro estratégico. Este lunes anunció el envío del llamado zar fronterizo, Tom Homan, a Mineápolis, con la encomienda de supervisar directamente las operaciones migratorias y fungir como mediador con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey. El presidente incluso calificó como “muy buena” una reciente llamada con ambos líderes demócratas, marcando un cambio notable de tono.
De forma paralela, se informó que el jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, y parte de los agentes federales desplegados en la ciudad se retirarán en los próximos días. En Washington, legisladores republicanos comenzaron a exigir explicaciones formales al ICE y otras agencias, mientras crece la presión para revisar las tácticas federales.
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El clima también protesta y llama por atención
Todo esto ocurre mientras Estados Unidos enfrenta una de las peores tormentas invernales de las últimas décadas. El fenómeno ha dejado al menos 30 personas muertas, incluidos ocho pasajeros de un avión que se estrelló durante su despegue en Maine, además de más de 530 mil hogares sin electricidad en varios estados del sur y centro del país.

El descenso extremo de temperaturas, con sensaciones térmicas de hasta -45°C, provocó accidentes fatales, colapsos en la red eléctrica y la cancelación de más de 22 mil vuelos. Al menos 20 estados y Washington D.C. declararon estado de emergencia, mientras expertos del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que la tormenta está asociada a una alteración del vórtice polar, un fenómeno que científicos vinculan cada vez más al cambio climático.
Entre el frío extremo y el creciente descontento social, la administración Trump enfrenta un escenario interno adverso que ha forzado ajustes inmediatos, tanto en seguridad migratoria como en su estrategia política, en un momento clave para su liderazgo, aunado a movilizaciones internacionales álgidas, que marcan un frente externo ante la situación interna que vive actualmente Estados Unidos.





