Continúan gestiones para la reapertura de la caverna de Loltún
Mantenimiento, seguridad e infraestructura básica ya están cubiertos por el Instituto; pendientes administrativos y de equipamiento definirán la fecha para reabrir al público esta emblemática caverna de Yucatán

Después de casi cinco años de trabajos, gestiones y múltiples complicaciones administrativas, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó las labores principales de mantenimiento y rehabilitación en la gruta de Loltún, uno de los sitios naturales y arqueológicos más importantes del sur de Yucatán. Sin embargo, aún permanecen pendientes algunos procesos que impiden, por ahora, anunciar una fecha oficial para su reapertura al público.
Así lo dio a conocer el arqueólogo José Huchim Herrera, director de la Zona Arqueológica de Uxmal y de la Ruta Puuc, quien explicó que el retraso acumulado se originó desde la administración anterior, lo que generó una serie de obstáculos técnicos, económicos y operativos que han prolongado el cierre del sitio.
“Ya vamos por menos, porque llevamos alrededor de cinco años tratando de que esto camine. Hubo muchas complicaciones, pero cuando inició esta nueva administración también existía una gran preocupación por la apertura de Loltún, tanto del INAH como de las autoridades locales”, señaló.
Huchim Herrera detalló que, aunque inicialmente se pensó que el proceso podría resolverse en uno o dos meses, la realidad fue distinta debido a limitaciones presupuestales y a la necesidad de garantizar condiciones óptimas de seguridad para los visitantes. Ante este escenario, el instituto le solicitó atender directamente el tema y definir las acciones que correspondían al INAH.
Entre los trabajos ya concluidos se encuentra el mantenimiento integral de la ruta de acceso, la renovación de escalones y maderas deterioradas, la rehabilitación de rampas y andadores, así como la intervención en áreas externas, como la zona de estelas y relieves ubicados en la entrada del sitio.
También se reparó la cubierta y la rampa en ese sector, dejando la infraestructura prácticamente lista.
“Todo lo que corresponde a estructura, limpieza y seguridad básica ya está cubierto. Nosotros terminamos estos trabajos desde septiembre, bajo mucha presión, porque el proceso ya iba en camino”, explicó el arqueólogo.
Uno de los aspectos que aún falta por resolverse es el cambio de luminarias al interior de la caverna. Recientemente, se colocaron cuatro lámparas de prueba, pero todavía se requiere la adquisición del resto del sistema de iluminación, lo cual depende de la disponibilidad financiera del gobierno.
“Es un cambio de luminarias, con la misma calidad que se tenía anteriormente en Loltún. Esto debe hacerse con un equipo especializado de arquitectos expertos en iluminación, por lo que estamos a la espera de que exista liquidez para concretar esta etapa”, puntualizó.
Además, permanecen pendientes algunos acuerdos con los guías de Loltún, la definición del sistema de funcionamiento del sitio y el refuerzo del personal de vigilancia al interior de la gruta, con el objetivo de hacer más eficiente la operación y garantizar plenamente la seguridad de los visitantes.
Huchim Herrera subrayó que, desde la perspectiva del INAH, la parte que le correspondía ya está cumplida y que los pendientes actuales se encuentran fuera de su ámbito directo.
Pese a ello, se mostró optimista respecto a la reapertura y confió en que el proceso no se prolongue otros cinco años. Incluso, consideró viable que Loltún pueda abrir nuevamente antes de mediados de año, e incluso durante el periodo vacacional de Semana Santa, si se resuelven a tiempo los temas restantes.
“Vamos bien. La cuestión ya no está por parte del instituto. Esperamos que esto se solucione pronto y que podamos concretar una fecha de apertura”, concluyó.





