Irán ve más cercana la guerra que la negociación con Estados Unidos
Teherán endurece su postura tras el despliegue militar estadounidense en Oriente Medio y rechaza dialogar bajo amenazas de Washington.

Las tensiones entre Irán y Estados Unidos continúan escalando. Este miércoles, autoridades iraníes dejaron claro que el camino hacia una negociación con Washington está prácticamente cerrado mientras persistan las amenazas militares y el despliegue de fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, afirmó que no existen condiciones para entablar conversaciones diplomáticas si Estados Unidos mantiene una estrategia basada en la presión militar.
“La diplomacia mediante amenazas no es eficaz ni útil. No se puede hablar de negociaciones en un ambiente de intimidación”, subrayó el canciller, quien además aseguró que no ha tenido contacto reciente con el enviado estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff.
Araqchi enfatizó que Teherán no está buscando conversaciones y que cualquier diálogo solo podría darse si Washington abandona lo que calificó como “demandas excesivas e ilógicas”. En la misma línea, el viceministro de Exteriores, Kazem Ghariabadi, fue más contundente al señalar que el gobierno iraní se prepara para el peor escenario.
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“Consideramos más probable la guerra que la negociación. Nuestra prioridad es defender el país”, declaró ante medios el viceministro de Exteriores, Kazem Ghariabadi.
El funcionario advirtió que Irán responderá de manera “contundente” ante cualquier agresión y precisó que las bases o territorios desde donde despeguen aeronaves estadounidenses para atacar a la República Islámica serán considerados “blancos legítimos”. No obstante, aclaró que Teherán no ampliaría automáticamente un conflicto contra todo el país desde el que se origine una ofensiva.
Pese al tono beligerante, Ghariabadi sostuvo que los canales de comunicación con Estados Unidos no están completamente cerrados, aunque actualmente no existen negociaciones activas. Añadió que, si Washington busca un diálogo real sin resultados predeterminados, Irán podría evaluar esa posibilidad, pero rechazó que el despliegue militar sea utilizado como herramienta de presión.
El endurecimiento del discurso iraní coincide con la llegada del portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de combate a aguas de Oriente Medio, confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom). El envío de la flota fue anunciado previamente por Donald Trump como una medida “preventiva” ante la represión de protestas internas en Irán.
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Aunque las manifestaciones que sacudieron al país a principios de enero han sido sofocadas, Teherán ha reiterado que cualquier intervención militar será respondida de forma directa. Las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos e Israel de instigar las protestas, calificadas por el régimen como “terroristas”. Mientras el gobierno iraní cifra en 3.117 las muertes durante los disturbios, organizaciones opositoras elevan el número a cerca de 6.000.
El cruce de advertencias y el despliegue militar refuerzan un escenario de alta volatilidad en la región, donde la posibilidad de una negociación parece cada vez más lejana frente a un riesgo creciente de confrontación armada.





