Turismo

K-Pop impulsa el turismo de conciertos y transforma economía de Corea del Sur

Las agencias como HYBE, SM, JYP o YG aplican estrategias de marketing experiencial basadas en exclusividad, eventos únicos de K-Pop en Corea del Sur.

En los últimos diez años, la manera de viajar cambió radicalmente. Hoy, millones de personas ya no se conforman con conocer destinos icónicos; buscan experiencias emocionales que conecten con sus pasiones.

En ese contexto, el K-Pop dejó de ser solo un género musical para consolidarse como uno de los motores más poderosos del turismo de conciertos a nivel global.

Grupos como BTS, BLACKPINK, Stray Kids o EXO, así como productos derivados del ecosistema K-Pop, han impulsado a fans de todo el mundo a colocar a Corea del Sur como un destino prioritario.

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Imagen: Redes Sociales.

El país logró transformar su cultura pop en una industria exportable que no solo se consume en plataformas digitales, sino que motiva a millones a cruzar fronteras para vivirla en persona.

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El impacto económico es contundente. De acuerdo con datos de la Organización de Turismo de Corea y reportes de Grand View Research, el turismo ligado al K-Pop alcanzó un valor estimado de 4.1 millones de dólares en 2024, con una proyección que podría superar los 21.5 millones de dólares para 2033.

Este crecimiento se explica, en parte, porque un asistente a conciertos de K-Pop gasta en promedio tres veces más que un turista tradicional, impulsado por merchandising exclusivo y estancias prolongadas.

El éxito no es casual. Las agencias como HYBE, SM, JYP o YG aplican estrategias de marketing experiencial basadas en exclusividad, eventos únicos en Seúl, meet & greets limitados y tiendas pop-up con productos irrepetibles.

Además, el gobierno surcoreano refuerza el fenómeno al nombrar embajadores culturales a figuras como BTS o Jennie de BLACKPINK, integrando música, marca país y turismo.

Este modelo no es aislado. Casos como The Eras Tour de Taylor Swift, Tomorrowland, Coachella, Glastonbury o el Festival de Sanremo confirman que la música se ha convertido en un detonador económico y turístico de alcance global.

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