Inicia la Cuaresma con multitudinaria participación en la Catedral de Mérida
El arzobispo Gustavo Rodríguez Vega llamó a vivir el ayuno, la limosna y la oración como signos auténticos de conversión

Con una notable asistencia de fieles en la Catedral de Mérida, ayer comenzó el tiempo de Cuaresma, donde cientos de meridanos acudieron para participar en la imposición de ceniza, signo que marca el inicio de los 40 días de preparación rumbo a la Semana Santa.
La celebración eucarística fue presidida por el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega, quien en su mensaje exhortó a los creyentes a asumir este tiempo litúrgico con un compromiso real de conversión, a través del ayuno, la limosna y la oración.
“Muy queridos hermanos y hermanas, ha llegado el santo tiempo de la Cuaresma, ese camino de cuarenta días hacia la Pascua de nuestro Señor Jesucristo, la gran fiesta de todos los cristianos”, expresó al inicio de su mensaje, subrayando que este periodo conduce al centro de la fe cristiana: la muerte y resurrección de Cristo.
El prelado recordó el origen del carnaval como antesala del tiempo penitencial y lamentó que hoy en día muchos participen de las fiestas sin asumir el compromiso espiritual que inicia el Miércoles de Ceniza.
Señaló que este día la Iglesia invita, con humildad, a recibir la ceniza en la cabeza como signo de arrepentimiento sincero y propósito de enmienda, evitando que se convierta en una simple costumbre o acto superficial.
Durante su exhortación, insistió en tomar en serio las prácticas cuaresmales tradicionales: el ayuno, la abstinencia, la oración y la limosna.
“Que nadie repita esa frase engañosa de ‘hay que ayunar, pero de la crítica’; pongamos en práctica el ayuno y la abstinencia, más todos los sacrificios que nos ayuden a fortalecer la voluntad”, puntualizó.
Asimismo, destacó que un signo auténtico de conversión es la opción preferencial por los pobres, incluyendo a enfermos, presos y migrantes, recordando enseñanzas del magisterio social de la Iglesia.
El arzobispo también reconoció el trabajo misionero que realizan jóvenes, familias, seminaristas y grupos que recorren el territorio diocesano durante este tiempo, fortaleciendo la fe en las comunidades.
En el marco del Año Jubilar de san Francisco, al cumplirse 800 años de su tránsito, invitó a imitar la disposición del santo de Asís para cumplir la voluntad de Dios y animó a los fieles a preguntarse interiormente: “¿Qué quieres de mí, Señor?”.
La celebración marcó así el inicio de cuarenta días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa, en medio de una amplia participación de la comunidad católica meridana.





