Frentes fríos y compras decembrinas reducen más de 50% las ventas de hamacas en Yucatán
El frío modifica los hábitos de descanso y afecta a los comerciantes de hamacas, que reportan menos ventas durante los últimos meses del año.

Dormir en hamaca durante los frentes fríos puede convertirse en un reto para las familias yucatecas, debido al aire fresco que circula por debajo del cuerpo durante las noches y madrugadas. A este cambio en los hábitos de descanso se suma una temporada complicada para los productores y comerciantes, quienes reportan que la producción y las ventas de estas piezas disminuyen más de 50 por ciento durante los meses de frío y las compras decembrinas.
Caridad Tuz, comerciante de hamacas, explicó que la demanda comienza a bajar desde octubre, cuando las familias destinan una mayor parte de sus gastos a las compras de temporada y dejan de considerar la renovación de estos artículos. Como ejemplo, señaló que, si antes vendía tres o cuatro hamacas al mes, en esta época puede colocar apenas dos.
La reducción de las ventas representa un desafío para quienes dependen de esta actividad, pues coincide con una temporada en la que las bajas temperaturas también pueden modificar las preferencias de descanso. Mientras algunas personas recurren a cobertores y otros métodos tradicionales para seguir durmiendo en hamaca, otras pueden optar por cambiar sus hábitos durante las noches más frescas.
Los precios varían de acuerdo con el material, el tamaño y los detalles de elaboración. Algunos modelos de nylon se ofrecen desde 800 pesos, mientras que otros alcanzan los mil 400 pesos. Las hamacas de algodón con acabados especiales pueden superar los mil 900 pesos, y los diseños con flecos o tejidos decorativos llegan a los 2 mil 600 pesos, dependiendo del establecimiento y las características de cada pieza.
Ante el costo de adquirir una nueva, reparar una hamaca deteriorada puede ser una alternativa para prolongar su vida útil. Los trabajos más comunes incluyen arreglos en los brazos, las orillas, los puños y las partes del tejido que comienzan a abrirse. El precio depende del daño, los materiales y la mano de obra, por lo que se recomienda solicitar una cotización directamente con el artesano o reparador.
Para reducir la sensación de frío al dormir en hamaca, en los hogares yucatecos se mantienen algunas prácticas tradicionales, como colocar hojas de periódico debajo de la pieza para disminuir el paso del aire. También se utilizan cobertores, pijamas que cubran brazos y piernas y calcetines para conservar el calor corporal durante la noche.
Además, es importante revisar el estado de la hamaca antes de utilizarla, sobre todo si permaneció guardada durante varios meses. Los hilos desgastados, los brazos dañados y las sogas deterioradas pueden provocar accidentes, por lo que conviene reparar las partes afectadas y comprobar que los puntos de sujeción estén firmes.
Así, los frentes fríos no solo cambian la manera en que algunas familias se preparan para dormir en hamaca, sino que también coinciden con una temporada de menor actividad comercial para quienes elaboran y venden estas piezas tradicionales en Yucatán.




