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Ahogadas microempresas por impuestos e inflación

Los pequeños comercios y las tiendas de las esquinas de Mérida atraviesan uno de sus peores momentos en la historia reciente. La inflación desmedida, la llegada de grandes cadenas comerciales y las rentas elevadas han creado un ambiente hostil para los pequeños comerciantes.
Aunado a lo anterior, la presidenta de la Cámara de Comercio en Pequeño (Canacope) de Mérida, Trinidad Guerrero Jiménez, acusó que la carga fiscal impositiva actual impide a estos negocios invertir, por ejemplo, en equipos de energía solar, una medida que podría aligerar sus costos operativos.
Lamentó que el programa de facilidades para que los negocios de los pequeños comerciantes organizados de Mérida, pudieran adquirir equipos de energía fotovoltaica, simplemente no levanta.


Y es que la Canacope Mérida ha firmado convenios con empresas de distribución de equipos de energía solar, con quienes han acordado brindar facilidades a los agremiados a la cámara, entre las cuales se encuentran la exención de enganche y pagos distribuidos en parcialidades, sin embargo, los dueños de pequeños comercios, manifiestan no poder adquirirlos.
“Simplemente los propietarios de los comercios no quieren tener una deuda más, pues es un compromiso que tendrían que estar pagando mes a mes”, afirmó Trinidad Guerrero.
La representante de los pequeños comerciantes manifestó que la respuesta de los socios es negativa, pese a que se han realizado diversos acercamientos para explicarles los beneficios de los equipos dejarían en el pago de su energía eléctrica.


Precisó que son menos de cinco de negocios los que se decidieron a invertir en este tipo de infraestructura renovable, una cifra que resulta bastante baja si se tiene en cuenta que la cámara cuenta por lo menos con 800 socios y agremia poco más de 4 mil pequeños comerciantes.
Guerrero Jiménez indicó que “esto simplemente se debe a que no cuentan con los recursos económicos, pues por más que se les busquen facilidades de pago, la gran mayoría de ellos viven al día y traen acuestas no sólo el pago de la energía eléctrica, sino una serie de impuestos que los ahogan y que merman drásticamente sus ganancias.
“Tienen que pagar tarifas comerciales de basura, agua y luz, además de pagos al ayuntamiento como el cedular, impuestos federales, certificados de salubridad, entre otros pagos obligatorios. Es mucha la carga, la verdad”, comentó.

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