Avanza en Yucatán la segunda etapa del modelo “Kaab” para fortalecer comunidades escolares

Con el objetivo de construir entornos escolares más seguros, saludables y libres de violencia, el Gobierno del Estado, a través del Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana (Cepredey), puso en marcha la segunda etapa del modelo de intervención “Kaab: Panales Comunitarios”, una estrategia enfocada en el acompañamiento integral de adolescentes, familias y docentes.
La directora del Cepredey, Zayuri Valle Valencia, informó que esta nueva fase comenzó en la Escuela Secundaria Benito Juárez García de Progreso y en la Escuela Secundaria General No. 42 Vicente Guerrero de Yaxkukul, y que en los próximos días se implementará también en los municipios de Ixil y Tekit, con el fin de ampliar su cobertura e impacto en todo el estado.
Valle Valencia destacó la importancia de atender a las juventudes desde un enfoque preventivo y comunitario. “Trabajar con ellas es invertir en el presente y en el futuro de Yucatán”, señaló. Agregó que esta intervención involucra también a madres, padres y docentes, con el propósito de fortalecer los lazos familiares y escolares para crear espacios protectores.
El modelo Kaab inició en septiembre con su primera etapa, denominada “Néctar”, coincidiendo con el arranque del ciclo escolar 2025–2026. En esa fase participaron más de 2,000 madres y padres de familia, 1,451 estudiantes y 138 docentes de cuatro escuelas en Tekit, Ixil, Yaxkukul y Progreso. Esta etapa permitió identificar las necesidades específicas de cada comunidad educativa y adaptar los contenidos al contexto local.
En la segunda fase, llamada “Panal”, el programa aborda factores de riesgo relacionados con el consumo de sustancias y los retos del entorno digital, mediante el fortalecimiento de factores protectores como el autocuidado emocional, el pensamiento crítico, las redes de apoyo, la conciencia corporal y los hábitos de vida saludable.
“Kaab”, palabra que en lengua maya significa “miel”, promueve valores como la colaboración, la empatía y el trabajo en equipo, pilares para la construcción de comunidades solidarias y resilientes.
A través de talleres, dinámicas participativas y espacios de reflexión, las y los estudiantes desarrollan habilidades socioemocionales, fortalecen su autoestima y mejoran su comunicación, generando impactos positivos tanto dentro como fuera del aula.
El modelo contempla cinco etapas: Néctar (diagnóstico participativo), Panal (construcción de identidad colectiva), Xeej (reflexión y retroalimentación), Colmena (participación activa y creatividad transformadora) y Miel (cosecha colectiva mediante murales, ferias o huertos escolares).





