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Ciencia y saber comunitario se unen para mejorar la producción de maíz nativo en Peto

Un proyecto de la Secihti y la Universidad Tecnológica del Mayab trabaja con 17 productores de Peto para mejorar el rendimiento del maíz nativo.

Municipios | 29/09/2026| 17:44

La ciencia y el conocimiento de los productores se combinan en Peto para mejorar la producción de maíz nativo y fortalecer el autoconsumo familiar. Un proyecto respaldado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) trabaja con 17 productores de las comisarías de San Dionisio y Dzonotchel, donde se aplican prácticas sustentables para elevar el rendimiento de la milpa.

El proyecto “Transferencia tecnológica para mejorar la producción de maíz nativo (Zea mays L.) ‘Naal Xoy’ en sistema milpa” está a cargo del docente de la Universidad Tecnológica del Mayab, Efraín Castillo López, y combina prácticas tradicionales con herramientas científicas, como productos biorracionales para el control de plagas y bioinsumos enriquecidos con minerales para mejorar la fertilización.

Uno de los retos que se pretende atender es el bajo rendimiento del maíz de temporal, que actualmente ronda los 800 kilogramos por hectárea. En contraste, una familia de cinco integrantes puede requerir más de una tonelada de grano al año al considerar también las necesidades de animales y aves del solar, por lo que incrementar la productividad puede contribuir al abasto familiar.

La iniciativa trabaja con cuatro variedades nativas cuya siembra ha disminuido con el paso del tiempo: Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu. Los productores participan en talleres, elaboración de insumos, fertilización, instalación de trampas para monitorear el gusano cogollero y seguimiento del cultivo durante las distintas etapas de producción.

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Castillo López explicó que la milpa funciona como un sistema de policultivo en el que pueden convivir maíz, frijol o ibes, calabaza, yuca y camote. Esta combinación permite aprovechar las características de cada especie, ya que las leguminosas aportan nitrógeno al suelo, mientras otras plantas proporcionan sombra y cobertura vegetal que contribuyen a conservar la humedad.

Uno de los cambios que ya se observan entre los productores es el manejo de la cobertura vegetal. Simón Carvajal Bolio, productor de San Dionisio, explicó que anteriormente recurrían a la quema, mientras que ahora conservan los restos vegetales para mantener la humedad del suelo y utilizan alternativas de fertilización orgánica.

El proyecto plantea que el intercambio de conocimientos ocurra en ambos sentidos: la experiencia de los productores permite identificar las necesidades de la comunidad y seleccionar prácticas útiles, mientras la investigación científica aporta herramientas para medir resultados, comparar alternativas y mejorar los procesos de cultivo.

Actualmente participan 17 productores y existe interés en incorporar a otros 25 integrantes del programa Sembrando Vida. La intención es ampliar el alcance de las prácticas y promover que las nuevas generaciones conozcan la milpa como un sistema de producción que puede contribuir al abasto de alimentos.

La iniciativa forma parte de los 28 proyectos respaldados por la Secihti mediante el Programa para el Fortalecimiento al Conocimiento Científico, Tecnológico e Innovación “Investigadoras e Investigadores por Yucatán”, que brinda apoyo económico y acompañamiento especializado a universidades y tecnológicos para desarrollar soluciones relacionadas con las necesidades de las comunidades.

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