Cocinar para sanar: doña Delfina López lleva 28 años en un asilo de Mérida
Tras la muerte de su esposo, encontró en la convivencia con los adultos mayores del asilo Brunet Celarain un apoyo para superar la depresión

A sus casi 79 años, que cumplirá en noviembre, Delfina López suma 28 años cocinando en el asilo Brunet Celarain, en Mérida. Su permanencia en el lugar comenzó en una etapa difícil de su vida, luego del fallecimiento de su esposo, cuando atravesó una profunda depresión. Con el tiempo, la convivencia con los adultos mayores y las amistades que formó durante sus jornadas de trabajo se convirtieron en un apoyo para salir adelante.
La cocina se transformó en uno de los espacios donde encontró compañía y una rutina que le permitió recuperar gradualmente el ánimo. Mientras preparaba los alimentos para los residentes, también compartía momentos con ellos y fortalecía los vínculos que construyó a lo largo de los años. Esta convivencia adquirió un significado especial durante el proceso de duelo, cuando mantenerse activa y contar con personas cercanas contribuyó a su bienestar.
Durante los primeros años, sus hijos, entonces pequeños, la acompañaban al asilo mientras ella cocinaba. Actualmente, ellos tienen sus propias familias y ocupaciones, pero Delfina continúa acudiendo al lugar, donde mantiene la actividad que ha formado parte de su vida durante casi tres décadas. Su asistencia ya no depende de la compañía de sus hijos, sino de la importancia que tiene para ella seguir cocinando y convivir con los adultos mayores.
A lo largo de estos 28 años, Delfina ha mantenido su vínculo con el asilo Brunet Celarain y su gusto por preparar alimentos para los residentes. Además de cocinar, participa en otras actividades que forman parte de su vida cotidiana. Su historia muestra cómo, después de una pérdida personal, la convivencia social, las amistades y la continuidad de actividades significativas pueden convertirse en elementos importantes para afrontar el duelo y recuperar el bienestar.




