Cuidar a un adulto mayor: una labor sin salario
Una guardia de enfermería para adultos mayores cuesta entre 500 y 700 pesos, mientras familiares realizan cuidados diarios sin recibir remuneración

Mientras una guardia de enfermería para atender a un adulto mayor puede cobrarse desde 500 pesos y alcanzar los 700 pesos, hay personas que realizan esa misma labor de manera cotidiana sin recibir una remuneración.
La diferencia no solo está en el pago, sino en las condiciones bajo las que se asume el cuidado de personas mayores. Mientras profesionales de la salud destinan sus conocimientos y tiempo a acompañar a un paciente, familiares convierten esa atención en una jornada de tiempo completo, dejando de lado parte de su propia rutina para alimentar, bañar, cambiar y atender a un ser querido.
¿Cuánto cuesta una guardia de enfermería para un adulto mayor?
El enfermero Sergio Baas Ayala explicó que el costo de una guardia depende de las condiciones de cada adulto mayor y del tipo de asistencia que requiera, pues no es lo mismo brindar acompañamiento que encargarse del seguimiento de un tratamiento o atender a una persona con alguna condición que demande cuidados especializados.
“Dependerá mucho de la situación de la persona adulta mayor, si requiere solo asistencia, acompañamiento, seguimiento de tratamiento, entre otros”, señaló.
Jacqueline Perera, enfermera que también realiza estos servicios de salud, detalló que, de manera general, una guardia puede oscilar entre 500 y 700 pesos por una jornada de aproximadamente ocho horas.
Explicó que el trabajo no se limita a permanecer al pendiente del paciente, sino que puede incluir actividades como el aseo personal, la atención de sus necesidades básicas y el acompañamiento emocional, dependiendo del estado en que se encuentre.
“Es una jornada de alta demanda”, comentó, al referirse a las tareas que implica permanecer durante varias horas al cuidado de un adulto mayor.
La complejidad aumenta cuando la persona requiere atención derivada de una cirugía reciente, tiene alguna herida, recibe diálisis o necesita cuidados especiales, situaciones que pueden prolongar las horas de trabajo y modificar las condiciones acordadas con la familia.
Baas Ayala indicó que en estos casos también puede ser necesario un mayor acompañamiento, incluso en el aspecto emocional, por lo que el tiempo y las actividades de cada guardia se establecen de acuerdo con las necesidades del paciente y los acuerdos con sus familiares.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
Cuidadores familiares realizan el trabajo sin recibir un salario
Pero fuera del servicio profesional existe otra realidad: la de quienes asumen el cuidado de un familiar adulto mayor sin recibir un salario.
Es el caso de Eunice Luna Cano, quien, como única hija mujer entre cuatro hermanos, quedó al cuidado de su padre, Vicente Luna Martín, de 83 años.
Aunque la responsabilidad familiar ya implicaba diversas tareas, estas aumentaron después de que hace aproximadamente un mes fue sometido a una cirugía en la que le amputaron un dedo del pie debido a complicaciones relacionadas con la diabetes.
Desde entonces, su padre dejó de caminar por completo y requiere una alimentación especial, además de cuidados constantes y limpieza de la herida.
Eunice explicó que no recibe un pago por las actividades que realiza, pues las asume como parte de su responsabilidad como hija.
Sin embargo, la familia destina alrededor de mil pesos semanales para contratar a una persona que acude todas las tardes a realizar la curación y limpieza de la herida durante aproximadamente una hora, debido a la complejidad del procedimiento.
El impacto emocional del cuidado de una persona mayor
Para Eunice, hacerse cargo de un adulto mayor representa un desafío que trasciende las tareas físicas.
Alimentarlo, asearlo, atender sus necesidades y permanecer pendiente de su recuperación también implica una carga emocional que, en su caso, significa relegar su propia salud y actividades personales.
A ello se suma que actualmente atraviesa la menopausia, por lo que reconoció que compaginar su propio proceso con las exigencias del cuidado de su padre se convirtió en uno de los retos más grandes que enfrenta.
Una jornada de cuidados que puede durar todo el día
Así, mientras una guardia profesional de enfermería tiene un costo establecido de acuerdo con las horas y necesidades del paciente, el cuidado familiar puede extenderse durante todo el día sin que exista una remuneración por ese trabajo.
En ambos casos hay actividades que requieren tiempo, esfuerzo físico, conocimientos y acompañamiento emocional, pero para quienes cuidan a un familiar, como Eunice, la jornada no termina al concluir ocho horas: continúa como parte de la vida cotidiana y de una responsabilidad que asumieron dentro de su propia familia.




