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Dejar el auto exige calles seguras

Experto asegura que transporte, infraestructura, vigilancia, educación y límites de velocidad deben avanzar juntos para alejar los riesgos de accidentes

Mérida | 24/09/2026| 21:04

Para que la población pueda desplazarse sin depender del automóvil particular se requiere mucho más que promover el uso de la bicicleta o caminar, es necesario contar con un sistema de transporte eficiente, infraestructura segura y una cultura vial que permita la convivencia entre peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas, afirmó el coordinador del Comité Municipal de Prevención de Accidentes, ingeniero vial René Flores Ayora.

En el marco de las reflexiones por el Día Mundial Sin Auto, el especialista consideró que el transporte público debe ser la columna vertebral de una ciudad, de manera que las personas tengan alternativas reales para trasladarse sin recurrir al vehículo particular.

Para quienes optan por la bicicleta, planteó la necesidad de contar con vías segregadas que reduzcan el riesgo de interacción con los automóviles, además de reforzar el señalamiento horizontal y vertical. También destacó la importancia de que los propios ciclistas utilicen equipo de seguridad, como chaleco reflejante, casco, luces blancas delanteras, luces rojas traseras y timbre.

Flores Ayora también señaló que la seguridad vial debe comenzar desde las aulas y propuso que la educación vial sea obligatoria desde preescolar hasta preparatoria, con el propósito de formar desde edades tempranas hábitos de respeto y convivencia en las calles.

A esto sumó la necesidad de generar mayor empatía entre todos los usuarios de la vía pública, incluidos peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas, pues consideró que la convivencia vial también depende del comportamiento de quienes conducen.

Entre las medidas que plantea se encuentra una reducción y adecuación de las velocidades de circulación de acuerdo con el tipo de vialidad. Su propuesta contempla límites de 20 kilómetros por hora en zonas de escuelas y hospitales; 30 kilómetros por hora en el primer cuadro de la ciudad y colonias; 50 kilómetros por hora en avenidas, y hasta 80 kilómetros por hora en los periféricos.

El ingeniero explicó que estos parámetros están contemplados dentro de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y consideró necesario darles seguimiento con campañas de seguridad vial con un enfoque emocional y objetivo, así como con mayor inspección y vigilancia policial.

También propuso sustituir las señales de Alto por materiales reflejantes que permitan una mejor visibilidad, además de instalar flechas que indiquen claramente el sentido de circulación en las vialidades.

VÍA PELIGROSA

“Uno de los puntos que más preocupación genera para el especialista es el Periférico de Mérida, una vía que ‘no perdona vidas’, debido a las condiciones y obstáculos existentes a los costados y dentro de su entorno vial”, planteó.

De acuerdo con el balance de siniestralidad que compartió, 24 personas han perdido la vida en el Periférico de Mérida, entre ellas 10 peatones, cuatro ciclistas, dos viajeros o acompañantes, tres conductores y cinco motociclistas. Flores Ayora señaló que el promedio anual de fallecimientos en esta vía se mantiene entre 20 y 25 personas.

Ante este escenario, planteó la colocación de vallas metálicas en puntos donde puedan evitar que un vehículo salga de la trayectoria y termine impactándose contra objetos que representan un riesgo mortal.

Explicó que, en caso de un siniestro, un vehículo puede terminar contra un árbol, un poste de señalamiento vertical, una ondulación del terreno, una columna de un puente superior vehicular o incluso contra la estructura de un paso vehicular peatonal elevado.

El especialista también consideró que hace falta una mayor inspección y vigilancia policial en el Periférico, al señalar que se trata de una vía en la que el cumplimiento de las reglas de tránsito debe ser supervisado de manera constante.

En cuanto al panorama estatal, Flores Ayora compartió un balance de 183 personas fallecidas por siniestros de tránsito en calles, avenidas, periféricos y carreteras de Yucatán, aunque advirtió que se trata de una cifra conservadora y que el número podría superar las 285 víctimas.

Del total que reportó, 95 corresponden a motociclistas, 22 a conductores, 25 a viajeros o acompañantes, 16 a ciclistas y 26 a peatones.

Los datos muestran que los motociclistas concentran la mayor cantidad de víctimas dentro de este balance, mientras que peatones y ciclistas también forman parte de los grupos expuestos a las consecuencias de una infraestructura vial que, de acuerdo con el especialista, todavía requiere modificaciones para reducir los riesgos.

Para Flores Ayora, avanzar hacia una ciudad donde sea posible moverse sin automóvil implica atender de manera conjunta el transporte público, la infraestructura, los límites de velocidad, la educación vial, la vigilancia y el comportamiento de cada persona que utiliza las calles.

En este sentido, las acciones no dependen únicamente de grandes obras sino de mejorar la visibilidad de un señalamiento, marcar los sentidos de circulación, respetar los límites de velocidad, utilizar equipo de seguridad en bicicleta y mantener una actitud de empatía pueden contribuir a reducir los riesgos cotidianos para quienes comparten las vialidades.

Darcet Salazar

Posee formación en Derecho y Periodismo, con experiencia en temas relacionados con salud, ecología, cultura y artes. Promueve la defensa de los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables, abordando estos temas con una perspectiva de género objetiva y comprometida.

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