
Los pequeños y medianos productores agrícolas de Yucatán están en vilo, esperando con cautela el desenlace de los frentes fríos y la temporada de sequía que afecta la región. La incertidumbre sobre las condiciones climáticas de este año ha generado expectativas entre los agricultores, quienes aguardan con atención para iniciar la siembra de hortalizas y dar comienzo a los ciclos de cosecha a partir de marzo y abril.
Representantes de la Federación Agronómica de Yucatán (FAY), señalaron que, a pesar de que las cabañuelas han llegado a su fin en enero, las condiciones climáticas adversas han dificultado la realización de pronósticos certeros. Se prevé una sequía intensa, aunque aún no es plenamente perceptible. El periodo de sequía ya ha iniciado, con heladas que afectan el pasto, llevando a los agricultores a tomar precauciones. Esta temporada se extendería hasta abril o mayo, cuando se espera que comiencen las lluvias.
Las recientes semanas serán cruciales para que los productores obtengan una mejor comprensión de las condiciones climáticas. El impacto de la sequía no se limita solo a los pequeños y medianos agricultores; también afecta a ganaderos y apicultores. Se espera que en los próximos meses la situación mejore.
Según el último informe del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) al 15 de enero, solo un 22.7% del territorio yucateco no presentaba afectación por sequía, mientras que el 77.3% mostraba signos de anormalmente seco a sequía severa.
De manera detallada, el 31.4% de la superficie estatal estaba catalogado como “D0” (anormalmente seco); el 30.9%, como “D1” (sequía moderada); y el 15%, como “D2” (sequía severa), afectando a 98 municipios.




