
Familias, turistas nacionales y extranjeros llenaron ayer el Centro Histórico de Mérida, donde Mérida en Domingo volvió a convertirse en un punto de encuentro para quienes aprovecharon el fin de semana para pasear, comer y disfrutar del ambiente de la ciudad.
Desde muy temprano, la Plaza Grande y sus alrededores registraron mayor movimiento, con grupos de familias caminando por la zona, visitantes tomándose fotografías y turistas extranjeros recorriendo los diferentes puestos instalados como parte de la jornada.
Entre los principales atractivos estuvieron los alimentos yucatecos, dulces, artesanías y productos locales, que llamaron la atención tanto de quienes viven en Mérida como de quienes llegaron de otras partes del país y del extranjero.
“Nos gustó mucho el ambiente, hay mucha gente y se siente muy familiar. Vinimos a conocer el Centro y también queríamos probar comida yucateca”, comentó Laura Martínez, visitante procedente de Monterrey, quien acudió con su familia.
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Para las familias meridanas, la actividad representó una opción para salir a caminar y pasar unas horas en el Centro Histórico, mientras que para los visitantes fue una oportunidad para acercarse a las tradiciones y sabores que distinguen a Yucatán.
Entre música, comida, artesanías y el movimiento característico de la zona, Mérida en Domingo dejó nuevamente una estampa familiar en el Centro Histórico, aunque para quienes dependen de las ventas, la afluencia de visitantes todavía representa el reto de convertir el paseo en compras.




