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Estudiante de la UADY fusiona microalgas e IA para combatir la contaminación del agua

El proyecto de Diego Herrera Rivera diagnostica y purifica el agua, ofreciendo sustentabilidad y bajo costo para comunidades rurales afectadas por la contaminación, incluyendo la de granjas porcícolas.

Diego Herrera Rivera, estudiante de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), está desarrollando un proyecto pionero que combina microalgas e inteligencia artificial (IA) para diagnosticar y purificar el agua, ofreciendo una esperanza sustentable y de bajo costo para comunidades rurales afectadas por la contaminación, incluyendo la proveniente de granjas porcícolas.

El objetivo de este proyecto es crear una herramienta accesible y fácil de adaptar para pueblos que han enfrentado dificultades para acceder a agua limpia.

Herrera Rivera, quien prefirió resguardar ciertos detalles por seguridad, aseguró que el desarrollo se encuentra en su fase final y se espera que pronto sea hecho público para su posible implementación con el apoyo de instituciones y la misma UADY.

La complejidad se vuelve innovación” afirmó el estudiante, y explicó que, a través de un software de IA creado específicamente para este fin, el sistema puede analizar una simple fotografía de una tira reactiva sumergida en el agua.

En cuestión de momentos, la inteligencia artificial diagnostica el grado de contaminación, eliminando la necesidad de esperar meses por los resultados de laboratorios tradicionales, un proceso engorroso y de difícil acceso en zonas alejadas.

“En las zonas rurales muchas veces no se logra llevar las pruebas a un laboratorio. Entonces lo único que tienes que hacer es tomar una tira reactiva, meterla al agua, tomarle la foto y la inteligencia artificial te va a decir qué tan contaminada está”, detalló Herrera Rivera.

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Una vez identificado el problema, el sistema activa directamente un tratamiento de bioremediación utilizando microalgas.

Este proceso no solo se encarga de sanear el líquido, sino que transforma el agua tratada en un biofertilizante, gracias a los reactivos químicos utilizados.

Esto representa un beneficio doble: se asegura la inocuidad del agua para los habitantes y se genera un insumo fértil para la agricultura, evitando el uso de otras sustancias nocivas.

Esta propuesta se presenta como una potencial solución integral y sostenible para uno de los problemas ambientales más apremiantes en Yucatán, demostrando cómo la tecnología y la ciencia local pueden unirse para generar un impacto positivo directo en la salud de la población y la protección del ecosistema peninsular.

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