
No hay nada en el mundo que nutra tanto tu espíritu como lo hace la gratitud. La gratitud, por lo tanto, lejos de ser únicamente una emoción, es una actitud que adoptamos ante la vida y que nos hace tener una mejor autoestima y una mayor sensación de valía personal; incrementa nuestra conciencia, mejora nuestros vínculos con los demás, ayuda a afrontar el estrés y la adversidad, inhibe las comparaciones negativas con los demás, nos estimula a adaptarnos a las nuevas circunstancias y nos ayuda a combatir las situaciones negativas.
¿CÓMO CULTIVAR UNA ACTITUD AGRADECIDA?
Presta más atención a tu alrededor para que puedas ser capaz de identificar y apreciar, de modo consciente, todos los detalles por los que puedes expresar tu gratitud. Se trata de poner en práctica lo que nos decían de niños para cruzar la calle: “Parar, mirar y continuar”. Pues párate un momento, aprecia de forma consciente el instante actual, lo que estás haciendo, pensando, sintiendo, y continúa con tu vida cotidiana.
LLEVA UN DIARIO DE LA GRATITUD
Apunta cada día las razones por las que te sientes agradecido. Esta práctica te ayudará a concentrarte en las cosas positivas y aumentará tu fortaleza interior, lo que te servirá para alcanzar las metas que te propongas.
ESCRIBE UNA CARTA DE AGRADECIMIENTO
Dirígete por escrito a una persona con la que te sientas agradecido por algo. La escritura tiene un efecto terapéutico porque nos ayuda a dar forma y estructurar las ideas, y traducirlas en palabras concretas. No hay necesidad de entregar la carta o de enviarla, si bien es cierto que hacerla llegar a la persona implicada aumenta los efectos positivos y mejora las relaciones con ella.
INTENTA QUE LOS DEMÁS TE SIGAN
Apela a los motivos de gratitud de las personas de tu entorno, preguntando a tus seres más allegados (pareja, hijos, padres, amigos más próximos) sobre las razones por las que se sienten agradecidos.
SÉ CLARO Y SINCERO CON TUS PALABRAS
Expresa abiertamente a las personas tu agradecimiento por lo que hacen o han hecho por ti: sus detalles, sus cuidados, su amabilidad. Explícales el efecto que tiene o ha tenido en tu vida.
Esto requiere una pequeña dosis de valentía porque, a menudo, la falta de costumbre nos hace sentir vergüenza o rubor al expresar cosas positivas, incluso a los más cercanos.
Pero, con este ejercicio, en breve verás potenciada tu inteligencia emocional. No se trata de un “gracias” cuando nos devuelven el cambio en la tienda, sino de una gratitud mucho más profunda y consciente.
Expresa gratitud con tus palabras y actitudes.
Tu vida se transformará cuando agradezcas cada pequeño detalle.
Un abrazo de luz y de GRACIAS




