Groenlandia detona una guerra de aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea
La amenaza arancelaria de Donald Trump abre un nuevo frente comercial y eleva la incertidumbre económica global, advierten analistas.

La tensión generada por Groenlandia ha abierto un nuevo frente de confrontación entre Estados Unidos y la Unión Europea, con consecuencias que van más allá del ámbito geopolítico y se extienden al comercio internacional. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que impondrá aranceles adicionales de 10% a partir de febrero y de hasta 25% desde junio a ocho países europeos si continúan oponiéndose a sus planes sobre el territorio ártico.
Ante este escenario, los estados miembros de la Unión Europea analizan diversas contramedidas, entre ellas la reactivación de aranceles de represalia por alrededor de 93 mil millones de euros a productos estadounidenses y el posible uso del denominado instrumento anti-coacción, una herramienta diseñada para responder a presiones económicas externas. Embajadores del bloque se reunieron en Bruselas para consensuar una respuesta común, en medio de advertencias sobre el deterioro de las relaciones transatlánticas.
Alemania, el primero en retroceder
Alemania ha asumido un papel clave en los intentos por evitar una escalada mayor. El canciller alemán, Friedrich Merz, sostuvo reuniones con su gabinete para evaluar la situación, mientras su gobierno confirmó que soldados alemanes que participaban en una misión de exploración militar en Groenlandia ya abandonaron la isla. Trump ha vinculado directamente estas misiones con la amenaza arancelaria contra Alemania y otros países europeos.
El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, afirmó que Estados Unidos sigue apoyando plenamente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y a la defensa europea, y sostuvo que las amenazas de Trump están dirigidas principalmente contra Dinamarca, país que ejerce control sobre Groenlandia. No obstante, subrayó que Europa es política y económicamente más fuerte de lo que suele percibirse.
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En el ámbito interno alemán, la postura del gobierno ha generado críticas. La líder parlamentaria de Los Verdes, Katharina Dröge, cuestionó la falta de una línea política clara frente a un escenario en el que, afirmó, Trump desconoce abiertamente el derecho internacional. Estas críticas se suman a las expresadas en otras capitales europeas, donde se exige una respuesta más firme.
El propio canciller Merz endureció su discurso en días recientes al rechazar el aumento de aranceles, al advertir que estos conllevan el riesgo de una escalada que terminaría afectando tanto a consumidores estadounidenses como a la economía europea, particularmente a la alemana. Aun así, insistió en que Europa debe actuar con cautela y evitar agravar la disputa con Washington.
Lo que esta por venir
Analistas advierten que el conflicto comercial, impulsado por la disputa sobre Groenlandia, podría provocar volatilidad en los mercados financieros globales, afectar cadenas de suministro estratégicas y abrir la puerta a una nueva ola de proteccionismo, en un momento de elevada fragilidad económica internacional.





