¿Huevo fresco o riesgo de salud? Truco infalible para saber si puedes comerlo

El huevo es, sin duda, el rey de la cocina mexicana. Nos salva el desayuno, resuelve la cena y es el ingrediente estrella de nuestra repostería. Sin embargo, detrás de su apariencia inofensiva se esconde un riesgo que no debemos ignorar. Por eso, hoy te compartiremos cómo el truco infalible para saber si puedes o no comerlo.
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Consumir un ejemplar que ha pasado su tiempo de vida no solo arruina el sabor de tus platillos, sino que puede exponerte a enfermedades graves como la salmonelosis, una infección bacteriana que afecta el tracto intestinal y que puede ser especialmente delicada en niños y adultos mayores.
Para quienes ya superamos los 35 años y llevamos el ritmo de un hogar, la practicidad es clave, pero la seguridad alimentaria lo es más. A menudo, la fecha de caducidad en el empaque puede ser confusa o simplemente el cartón se pierde, dejándonos con la duda metódica: ¿sigue siendo seguro comerlo? Afortunadamente, no necesitas un laboratorio en casa para descubrir la frescura de tus alimentos; la ciencia y un poco de sabiduría casera son tus mejores aliadas.
El truco del agua: la prueba definitiva de flotación
Si buscas una respuesta rápida y sin margen de error, el “test del vaso con agua” es el estándar de oro en la cocina. El principio es simple: la cáscara del huevo es porosa y, con el paso de los días, el líquido en su interior se evapora, siendo sustituido por aire. Esto crea una cámara de aire que crece conforme el huevo envejece, alterando su densidad.

Para realizarlo, solo necesitas un recipiente con agua fría:
- Si el huevo se hunde y se queda de forma horizontal en el fondo: Está perfectamente fresco y es ideal para cualquier preparación.
- Si se hunde pero se queda “de pie” (vertical): Ya no es tan fresco, pero aún es seguro consumirlo, preferiblemente en cocciones largas como huevos duros.
- Si flota en la superficie: ¡Cuidado! Es una señal clara de que la cámara de aire es demasiado grande y el huevo ha comenzado a descomponerse. En este caso, lo mejor es desecharlo de inmediato para evitar riesgos de salud.
Observación y olfato: señales que no fallan
Si ya rompiste el huevo, tus sentidos son la última línea de defensa. Un huevo fresco debe tener una clara espesa y gelatinosa que mantenga a la yema centrada y firme. Si al verterlo sobre el sartén notas que la clara se desparrama como agua y la yema se rompe con facilidad, es señal de que las proteínas se han degradado.

El olfato es, quizás, el indicador más potente. Un huevo en mal estado desprende un olor azufrado característico que es imposible de ignorar incluso antes de cocinarlo. Recuerda que la Secretaría de Salud recomienda mantener los huevos en un lugar fresco y seco, preferiblemente en el refrigerador, para extender su vida útil y evitar la proliferación de bacterias bajo el clima cálido de regiones como Quintana Roo, Yucatán, Chiapas o Tabasco.
¿Cuál es el método que más utilizas en casa para asegurar que tus ingredientes están frescos antes de cocinar?





