Kalimán, el perrito callejero que ahora es Director de Apoyo Emocional del Ayuntamiento
Adoptado por el Palacio Municipal, Kalimán pasó de vivir en la calle a convertirse en el compañero más querido de trabajadores y visitantes.

Por Daniel Santiago.
Llegó flaco, con la mirada cansada de quien ha vivido demasiado en la calle y las patas marcadas por el asfalto. En marzo, Kalimán empezó a rondar discretamente el Palacio Municipal de Mérida. Desde entonces, su vida cambió por completo.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada no tardó en notarlo. Dio la indicación de que se le rescatara, se le atendiera y se le diera una nueva oportunidad. Así, Kalimán pasó de ser un perrito callejero más a convertirse en el consentido de casa… y en algo más: el Director de Apoyo Emocional del Ayuntamiento de Mérida.
“Las condiciones en las que llegó no eran muy óptimas. Estaba muy delgado. Aquí se le dio agua, comida y atención médica”, recuerda Juan José Sosa Echeverría, jefe del Departamento de Conservación del Palacio Municipal.
Fue el equipo de la Unidad de Protección Animal (UPA) quien lo valoró clínicamente, le aplicó vacunas, lo esterilizó y le dio su número de identificación: el 170.
Pero Kalimán no quiso irse. Su entorno urbano ya era el Palacio. Y ahí se quedó, caminando con paso libre entre oficinas, asomándose con curiosidad a juntas importantes, o sentándose pacientemente a esperar una caricia.
“Tenemos un programa interno de Apoyo Emocional y, al ser el primer perrito rescatado del Ayuntamiento, decidimos nombrarlo director”, explica Sosa Echeverría.
Un título que no es de adorno: Kalimán cumple con su labor todos los días. Se deja apapachar por trabajadores estresados, recibe con gusto a los visitantes y nunca falta al llamado del cariño.
Es un perrito sociable, curioso, enérgico.
Hoy Kalimán lleva su gafete con orgullo y camina como si siempre hubiera pertenecido a esos pasillos coloniales del Palacio Municipal.





