La Casa de los Mascarones: historia, leyendas y misterio en el corazón de la CDMX
Ubicada en Santa María la Ribera, esta emblemática construcción del siglo XVIII sigue cautivando con su arquitectura barroca, su pasado educativo y las historias paranormales que aún la rodean.

Con más de 250 años de historia, la Casa de los Mascarones ha sido escenario de múltiples etapas de la vida mexicana: desde residencia virreinal hasta sede universitaria. Hoy, es uno de los edificios más misteriosos y visitados de la Ciudad de México.
Un símbolo arquitectónico de Santa María la Ribera
A pocos metros del Metro San Cosme, en la tradicional colonia Santa María la Ribera, se encuentra un inmueble que resalta entre los demás por su singular diseño: la Casa de los Mascarones. Este edificio del siglo XVIII no solo es relevante por su historia académica, sino también por las leyendas y relatos que han surgido entre sus muros a lo largo del tiempo.
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Los orígenes del terreno se remontan al siglo XVI, cuando formaba parte del trazo de la antigua calzada México-Tacuba. Ya en el siglo XVIII, José Diego Hurtado de Mendoza, Conde del Valle de Orizaba, mandó edificar una residencia palaciega en el lugar. La obra comenzó en 1766 y concluyó en 1771, aunque el proyecto original nunca se terminó por completo.
Tras la Independencia, el inmueble fue subastado y pasó por distintos propietarios hasta que, a mediados del siglo XIX, inició su etapa como recinto educativo. Fue colegio, instituto científico y, tras la Revolución Mexicana, propiedad nacional. Desde 1929 forma parte del patrimonio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y actualmente alberga la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT).
Una fachada que impone y despierta curiosidad
La portada de la Casa de los Mascarones es uno de sus elementos más icónicos. Tallada en cantera, con rostros grotescos conocidos como mascarones, su estilo barroco parece sacado de una novela de misterio. Esta peculiar entrada ha sido objeto de numerosas interpretaciones, muchas de ellas vinculadas al imaginario popular.
Durante el siglo XX y lo que va del XXI, quienes han trabajado o estudiado en el inmueble relatan sucesos extraños: pasos en pasillos vacíos, sombras fugaces y una sensación de inquietud en ciertos salones. Estas experiencias alimentan la leyenda de que el edificio está habitado por espíritus antiguos, quizás desde los días en que era una residencia inconclusa o incluso antes, cuando la zona era parte del entorno lacustre de Tenochtitlan.
La Casa de los Mascarones no es solo un centro académico: es un rincón donde se entrelazan la historia virreinal, la transformación urbana de la capital, la cultura universitaria y el folclore urbano. Visitarla es una oportunidad para conectarse con el pasado, admirar su valor arquitectónico y, quizá, experimentar algo más que simples recuerdos.





