La despedida de un grande, Michel Rolland
DESCORCHANDO TUS SENTIDOS - Sandra Fernández

Enólogo consultor, redefinió el modelo de gusto global del vino y una de las figuras más influentes de la enología contemporánea se despidió esta semana. Nació en Pomerol-Burdeos Francia en 1947 y llevó su estilo de trabajo a más de 30 países.
Un enólogo itinerante que demostró que el talento y la experiencia de hacer vino en un sitio muy específico sí podía ser exportable, de ahí que se le haya acuñado la identificación de “the flying winemaker”. Parte de su importante legado es la habilidad que tuvo para que el vino se volviera más accesible, intenso, redondo y popular.
Para algunos, su estilo contribuyó a homogenizar los vinos que él apoyaba, lo que ocasionó un debate. Lo cierto es que ello contribuyó a democratizar el vino y a dar luz a regiones emergentes. Su trabajo en Chile y en Argentina con el Malbec ayudó a posicionar el país completo como una potencia vinícola.
Su Clos de los Siete fue uno de esos primeros vinos que hace 20 años dieron la vuelta al mundo y en México se volvió y sigue siendo uno de los vinos más queridos. Entendió el vino como un lenguaje universal y proyectó bodegas al estrellato.
Nunca olvidaré un seminario en Buenos Aires hace veinte años que me cambió la visión de mi iniciada e incipiente carrera en este mundo del vino. Atractivo, brillante, socialmente seductor, directo, sin rodeos, sin suavizar opiniones para quedar bien.
Lo hizo ganar respeto por su honestidad, manejaba increíblemente la controversia que sin duda le gustaba. Rasgos que desde mi trinchera he tratado de continuar. Su vida de país en país, de aeropuerto en aeropuerto, aterrizaba en viñedos del mundo entero para vivir el encuentro de la naturaleza en el paladar.
De forma confundida se ha asociado a Michel Rolland con el vino Petrus, uno de los vinos más nombrados, icónicos y polémicos del mundo. Lo cierto es que comparten la región y comparten ser parte del equipo técnico de la zona pues vivió en ese ecosistema, pero Petrus nunca ha comentado que haya sido parte de su equipo de enología.
Rolland contribuyó a revivir Burdeos antes que nada y ese mérito fue después acompañado por el progreso que le dio a los Napa Cabernets de culto como Harlan, Araujo, Dalla Valley y por supuesto Simi Wines donde conoció al gran Paul Hobbs. Con quien más tarde conecto en Argentina y dieron fama al Malbec.
Se va un personaje relevante en la industria del vino dejando un legado y un apellido que vivirá por siempre.




