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La familia Cervera conserva el arte de restaurar imágenes religiosas en Mérida

La presencia de la familia en el mercado Lucas de Gálvez se remonta a muchos años atrás, lo que ha generado confianza entre los clientes

En un pequeño espacio del mercado Lucas de Gálvez, entre el ir y venir cotidiano, sobrevive un oficio que parece resistirse al paso del tiempo. Ahí trabaja Perla Marisol Cervera Arjona junto a su padre, dedicados a la restauración de imágenes religiosas de distintos tamaños y de antigüedades que se remontan incluso al siglo XIX. Más que un trabajo, se trata de una herencia familiar que ha pasado de generación en generación y que hoy continúa dando vida a piezas cargadas de historia y devoción.

Perla Marisol compartió en entrevista que su padre aprendió el oficio de su abuelo, quien llegó a conocer a prácticamente todos los restauradores de imágenes religiosas que existían en Mérida en su época.

Aunque hoy son pocos los que quedan, la tradición persiste y permite incluso identificar quién trabajó cada pieza. “Cada restaurador tenía su estilo”, explicó, recordando que antes de que existieran pinceles de punta fina, ellos mismos fabricaban sus propias herramientas para lograr los detalles necesarios.

La presencia de la familia en el mercado Lucas de Gálvez se remonta a muchos años atrás, lo que ha generado confianza entre los clientes. La gente los busca, les lleva imágenes para restaurar y recomienda su trabajo. Además, colaboran directamente con iglesias, donde en más de una ocasión se han encontrado con piezas que fueron intervenidas por su abuelo o por su padre décadas atrás, cerrando así un círculo de memoria y oficio.

Las imágenes que restauran abarcan un amplio rango temporal, desde piezas de los años 1800 hasta obras más contemporáneas. Con solo observarlas, pueden reconocer su antigüedad y el tipo de intervención que requieren. Su labor consiste en devolverles vida y color auténtico, utilizando materiales adecuados que no dañan la obra y que permiten conservarla intacta por muchos años más. Además de atender en el mercado, también reciben encargos a través de redes sociales y de otros municipios.

Para Perla Marisol, el oficio tiene un valor que va más allá de lo técnico. “Para mí es un trabajo relajante, aprendí desde muy pequeña y le agarré gusto. He visto piezas que mi abuelo restauró y que ahora a mí me toca”, compartió. En cada imagen que pasa por sus manos se refleja no solo la fe de quienes la encargan, sino también la continuidad de una tradición familiar que sigue viva en el corazón de Mérida.

Iridiany Eunice Martín Luna

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, ingresó al periodismo formal en 2023, con colaboración en proyectos de periodismo web desde 2022.

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