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La vergüenza de ser milpero amenaza la transmisión de conocimientos mayas

La investigadora Ana Rosa Duarte Duarte advierte que algunos jóvenes sienten vergüenza de reconocerse como milperos, aunque en comunidades del sur y oriente de Yucatán persiste el interés por las actividades del campo

Municipios | 15/10/2026| 08:33

La vergüenza que algunas y algunos jóvenes sienten por reconocerse como milperos o dedicarse a las actividades del campo representa un reto para la transmisión de los conocimientos tradicionales mayas, aunque la situación no es generalizada y varía entre las comunidades de Yucatán, señaló Ana Rosa Duarte Duarte, profesora investigadora de la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora cada 15 de octubre, la investigadora destacó la importancia de preservar las prácticas agrícolas y los conocimientos que se transmiten de una generación a otra, especialmente en torno a la milpa, una actividad que no se limita al cultivo de la tierra, sino que forma parte de la organización y la vida cotidiana de las comunidades mayas.

“Hay muchos jóvenes que ya han aprendido a abandonar, a sentir vergüenza de lo que son o de lo que somos como nativos”, expresó al referirse a las experiencias que ha conocido durante su trabajo en comunidades rurales.

Duarte Duarte explicó que este distanciamiento puede dificultar la continuidad de las prácticas agrícolas cuando las nuevas generaciones dejan de interesarse en aprenderlas. Sin embargo, aclaró que no se puede afirmar que todos los jóvenes hayan perdido el interés por el campo, pues ha observado realidades distintas en varias regiones del estado.

Detalló que, mientras en Mérida y sus alrededores percibe poco interés de algunos jóvenes por dedicarse a la milpa, en comunidades del sur y el oriente de Yucatán ha encontrado mujeres y hombres jóvenes que continúan trabajando la tierra y conservan habilidades relacionadas con la siembra y la cosecha.

Incluso, mencionó que ha conocido jóvenes dedicados a otras actividades, como el bordado, que también saben sembrar y cosechar. Por ello, consideró que es necesario reconocer las diferencias entre las comunidades antes de hablar de una pérdida generalizada de estos conocimientos.

La investigadora, quien recordó que aprendió a trabajar la milpa junto con su padre por interés propio, sostuvo que las personas mayores continúan practicando estas actividades con la esperanza de que las nuevas generaciones vuelvan a interesarse en ellas.

Mujeres, pieza clave en la vida rural

La investigadora subrayó que las mujeres han desempeñado un papel fundamental en la vida económica, familiar y comunitaria, aunque su participación no siempre es reconocida de manera pública o económica.

Recordó que, además de intervenir en actividades como la milpa, las mujeres se encargan del solar y de diversas labores familiares. También asumen responsabilidades comunitarias cuando los hombres migran para incorporarse a otras actividades laborales, incluidas aquellas relacionadas con las antiguas actividades henequeneras.

En esos casos, explicó, las mujeres no solamente mantienen las labores del hogar y la producción familiar, sino que también pueden participar en espacios públicos, como las asambleas comunitarias, sin que necesariamente se reconozca su intervención.

“Al parecer no hacemos nada, pero hacemos mucho”, afirmó.

Duarte Duarte también señaló que la producción para el autoconsumo continúa siendo importante para numerosas familias, pues permite complementar los ingresos obtenidos mediante otras actividades económicas.

“Muchos producimos algunas cosas para complementar lo que ganamos”, comentó al explicar que la milpa sigue contribuyendo a la alimentación familiar, aunque no todas las personas dependan exclusivamente de ella.

Finalmente, consideró que el reconocimiento de las mujeres rurales y la defensa de sus derechos no dependen únicamente de las leyes o de las instituciones, pues también se construyen en la vida cotidiana, mediante las decisiones y acciones de las propias mujeres en sus comunidades.

Daniel Santiago

Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, cuenta con tres años de experiencia trabajando en medios locales. Trabaja en temas educativos,culturales y sociales.

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