Los mercados de Mérida recobran vida con actividades, cultura y nuevos espacios
La ‘placita’ del segundo piso en Lucas de Gálvez y otras mejoras consolidan a los centros de abasto como polos de convivencia, comercio y turismo.

Los tradicionales mercados municipales de Mérida, entre ellos el emblemático Mercado Lucas de Gálvez y el Mercado San Benito, han experimentado un notable resurgimiento en el 2025. Tras un periodo de retos derivados de los efectos de la pandemia y la necesidad de renovación, estos espacios ahora combinan comercio local, actividades culturales, gastronomía y experiencias para visitantes, devolviéndoles su carácter de puntos vitales dentro de la vida urbana.
El Ayuntamiento de Mérida, a través del programa “El mercado es tuyo, cuídalo”, ha impulsado una serie de acciones de limpieza profunda, mantenimiento, instalación de iluminación LED, servicios de plomería y electricidad, así como la conexión a internet en 13 mercados de la ciudad. Estas intervenciones han transformado la infraestructura de los mercados, favoreciendo entornos más limpios, seguros y atractivos para comerciantes y público en general.
Cada mes se recolectan cientos de toneladas de basura y se realizan operaciones de desazolve que permiten mantener los espacios en condiciones óptimas. Además, se han programado nuevas obras como la rehabilitación de azoteas y la instalación de murales para dar una imagen renovada a estos sitios históricos de comercio.
También te pudiera interesar:
Una de las novedades que más ha resaltado entre visitantes y locatarios es la revitalización de la placita ubicada en el segundo piso del Mercado Lucas de Gálvez. Este espacio, pensado originalmente como un mirador y punto gastronómico, ha cobrado vida como un lugar de encuentro donde el bullicio de los pasillos se combina con música, opciones de comida tradicional y actividades para los visitantes.
La placita se ha convertido en un punto estratégico para que tanto locales como turistas puedan disfrutar de platillos típicos yucatecos, artesanías y cultura, haciendo del mercado no solo un lugar de compras, sino también de convivencia y ocio. De hecho, este segundo nivel ha sido incorporado en propuestas como tours guiados por los mercados, en los que se ofrecen recorridos culturales y narraciones sobre la historia de estos espacios y de la ciudad misma.
Los mercados de Mérida no solo atraen por sus productos frescos y comida típica, sino también por la oferta cultural y recreativa que se ha incorporado. En fechas festivas como el Día de Muertos y navidad, la placita del Lucas de Gálvez se ilumina y se engalana con decoraciones que celebran las tradiciones locales, atrayendo a familias completas a disfrutar de la vida yucateca.
Asimismo, iniciativas como tours gastronómicos en Lucas de Gálvez y San Benito están en proceso de consolidarse, con la intención de captar más visitantes nacionales e internacionales interesados en la cocina regional y en conocer de cerca la vida cotidiana de los mercados.
El nuevo impulso a estos centros de abasto también se ha visto reflejado en la ampliación de horarios, permitiendo que los mercados funcionen hasta más tarde, adaptándose a las necesidades actuales de los compradores y favoreciendo una mayor actividad económica. Aunque algunas de estas medidas se han implementado en fechas específicas, como en épocas de celebraciones, reflejan una tendencia a flexibilizar y dinamizar el comercio en los mercados.
Los miles de puestos que conforman el Mercado Lucas de Gálvez y el San Benito ofrecen desde frutas, verduras, carnes y productos del campo hasta artesanías, ropa típica y una amplia oferta gastronómica, convirtiéndolos en auténticos escaparates de la cultura y la tradición yucateca.
Con estas acciones, los mercados de Mérida no solo mantienen su relevancia comercial, sino que también se reinventan como espacios de interacción social, cultura y turismo. La combinación de mejoras en infraestructura, espacios como la placita del segundo piso, actividades para distintas audiencias y propuestas turísticas apuntan a consolidar a los mercados como lugares vivos que celebran la riqueza cultural de la ciudad.





