María San Felipe conquista el Lunario con un espectáculo íntimo y profundamente autobiográfico
María San Felipe llenó el Lunario con “Por si volvieras” un show íntimo que combinó música, poesía y canciones ovacionadas por el público

El Lunario del Auditorio Nacional vivió un lleno total con la presentación de la cantautora yucateca María San Felipe, quien llevó a este icónico foro su espectáculo Por si volvieras, una propuesta que mezcla música, poesía y relatos personales que conectaron de inmediato con el público. La cantautora ofreció una noche donde las emociones se movieron entre la vulnerabilidad, la memoria y la catarsis artística.
Desde el inicio, San Felipe dejó claro que su proyecto no es solo un concierto, sino un recorrido por las etapas más significativas de su vida. A través de canciones que ha compuesto desde su adolescencia y poemas escritos en momentos claves, la artista construyó un relato cronológico que permitió a los asistentes entrar en su universo emocional. Temas como “Pudiera Ser” y “Mi casa, la que habitas” abrieron la noche con una recepción cálida que anticipaba la intensidad del resto del show.
El público respondió con total atención a cada transición entre música y poesía. Uno de los momentos más potentes fue “En tus brazos”, que provocó uno de los primeros aplausos prolongados de la velada. Más adelante, piezas como “Intermitente”, “Hoy me desvelé contigo” y “Yo te quería a ti” fueron coreadas por gran parte del Lunario, generando una atmósfera donde la interpretación de San Felipe se volvió colectiva. La ovación de pie llegó con “Por si volvieras”, una de las canciones más esperadas y que marcó el centro emocional del espectáculo.
San Felipe compartió que este formato nació de una necesidad personal: había episodios de su vida que no tenían canción, pero sí emociones que habían quedado plasmadas en páginas sueltas de poemas escritos a mano. Esa colección de textos, más tarde ordenada con ayuda de una máquina de escribir, se convirtió en el puente que completó su historia. Canciones como “Qué despedida más triste” y “Nunca nos faltó el amor” dialogaron de manera natural con sus poemas, reforzando la idea de que el espectáculo funciona como un rompecabezas íntimo y honesto.
Uno de los momentos más intensos llegó con “Cobarde de mierda”, donde la energía del público subió de forma notable, seguida por la interpretación de “Cazafantasmas” y “Acuérdate”, que mostraron el equilibrio entre dolor, ironía y nostalgia que caracteriza su repertorio. Más adelante, temas como “Soñé que dormía a tu lado”, “Lloré” y “Como tú” mantuvieron la conexión emocional en su punto más alto.
Para San Felipe, cantar y escribir se han convertido en una misión de vida. Confesó que durante años dudó de la utilidad de su arte, hasta comprender que la música y la poesía tienen la capacidad de sanar y acompañar más de lo que imaginaba. El cierre con “Voy a volver a intentarlo” —otra de las ovacionadas de pie— dejó claro que el público no solo asistió a un concierto, sino a un relato de reconstrucción plena.
Por si volvieras se ha convertido en un proyecto fundamental en su carrera, incluso cuando pensó dejarlo atrás para dar paso a nuevas etapas. Sin embargo, el eco que provoca en quienes lo escuchan la llevó de vuelta al escenario, donde encontró un Lunario repleto y dispuesto a sentir con ella.
Al final, el público salió con la sensación de haber vivido algo más que una presentación musical: una confesión abierta, emocionalmente precisa y construida con absoluta sinceridad. María San Felipe ofreció un viaje que permitió a cada persona reconocerse en un fragmento de su historia.





