Mercado de Mérida arranca octubre con aumentos y bajas en productos básicos
Papa y otros productos bajan en Mérida, mientras cebolla, tomate y proteínas suben; la canasta básica se mantiene debajo del tope del Pacic

El arranque de octubre muestra movimientos distintos en los precios de productos básicos en Mérida: mientras algunos alimentos registran incrementos de hasta 37.5 por ciento, otros han bajado cerca de 40 por ciento, lo que lleva a las familias a comparar precios y ajustar sus compras.
El comportamiento ocurre en un contexto donde la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reportó que Mérida tuvo la canasta básica más barata del país, 18.4 por ciento por debajo del tope de referencia del Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic).

El contraste se observa directamente en los mercados de Mérida. La papa es uno de los productos que ofrece un respiro al bolsillo, al pasar de 42 a 26 pesos por kilogramo, una disminución de aproximadamente 38.1 por ciento.
“Cuando la papa baja, la gente aprovecha y se lleva un poco más, pero cuando otro producto sube, empieza a buscar con qué sustituirlo. Ya compara mucho más antes de decidir qué llevar”, señaló la comerciante Lourdes Callí.

En el otro extremo están algunos de los productos que más han aumentado. La cebolla blanca pasó de 32 a 44 pesos el kilo, un incremento de 37.5 por ciento, mientras que la cebolla morada subió de 36 a 43 pesos, equivalente a 19.4 por ciento. El tomate también registró un aumento, al pasar de 18 a 23 pesos, es decir, 27.8 por ciento.

Otros alimentos mantienen precios que permiten encontrar alternativas para completar la despensa. La zanahoria se encuentra entre 15 y 18 pesos por kilo, el limón entre 5 y 10 pesos y el plátano entre 14 y 16 pesos. La mandarina ronda actualmente los 14 pesos por kilo y comerciantes prevén que pueda bajar durante las próximas semanas ante una mayor disponibilidad.
En las frutas también existen diferencias importantes. La pitahaya se comercializa alrededor de 35 pesos por kilogramo, por lo que representa una opción menos accesible para las familias que buscan reducir el gasto semanal.
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Las proteínas continúan entre los productos que representan un mayor desembolso. El pollo entero se vende en alrededor de 57 pesos por kilo, mientras que la pechuga alcanza aproximadamente 110 pesos. El pavo ronda los 80 pesos, el cerdo los 120 y la carne de res llega a unos 170 pesos por kilogramo.

“Lo que estamos viendo es que la gente pregunta primero cuánto cuesta y después decide. Si la carne está más cara, compran menos o llevan pollo; el consumidor ya viene con un presupuesto y trata de que le alcance para toda la semana”, explicó el comerciante Felipe Ek.
Las diferencias entre productos están modificando la forma en que algunas familias hacen sus compras. En lugar de llevar varios kilos de un alimento cuyo precio aumentó, pueden reducir la cantidad, sustituirlo por otra opción o destinar ese dinero a productos considerados indispensables para la comida diaria.

Este comportamiento contrasta con el resultado del monitoreo de Profeco para la canasta básica. Entre el 21 y el 25 de septiembre, Mérida registró en un supermercado un precio de 743 pesos para los 24 productos considerados en la canasta básica del Pacic.
El monto fue 167 pesos menor al tope de referencia de 910 pesos establecido para ese conjunto de productos, una diferencia de aproximadamente 18.4 por ciento, con la que Mérida se colocó como el punto con el precio más bajo registrado en ese monitoreo a nivel nacional.

Sin embargo, el precio de la canasta completa y el comportamiento individual de los alimentos muestran dos escenarios que pueden coexistir. Aunque el conjunto de 24 productos se mantiene por debajo del tope establecido por el Pacic, algunos alimentos de consumo frecuente presentan variaciones importantes en los mercados.

Así comienza octubre para los consumidores: con productos que suben, otros que bajan y algunos que se mantienen en rangos relativamente accesibles. Más que un aumento generalizado, el comportamiento de los mercados muestra una despensa en la que comparar precios, ajustar cantidades y aprovechar los productos de temporada puede marcar una diferencia en el gasto semanal.




