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Movimientos sísmicos recientes obedecen a procesos geológicos naturales

Acomodamientos en la corteza terrestre y actividad en la falla de Ticul explican la serie de sismos registrados en el sur del estado

En las últimas semanas, el sur de Yucatán ha sido escenario de una serie de movimientos sísmicos que han despertado inquietud entre la población, especialmente porque muchos habitantes consideran que “en Yucatán no tiembla”. Sin embargo, especialistas aclaran que esta percepción es un mito y que los recientes eventos responden a procesos geológicos naturales que históricamente han estado presentes en la región.

De acuerdo con el ingeniero ambiental Luis Alberto Noh Miranda, desde el pasado 10 de octubre se ha registrado lo que podría considerarse una pequeña secuencia sísmica, concentrada principalmente en la zona sur del estado, cercana a la conocida falla o Faja de Ticul. Tan solo el 15 de diciembre se documentó el sexto movimiento, con una magnitud de 3.5, lo que confirma una actividad inusual por su frecuencia, aunque no necesariamente por su intensidad.

“Yucatán es una región de baja sismicidad, pero eso no significa que esté exenta de sismos. Históricamente, cada 10 o 20 años se han registrado movimientos en esta zona”, explicó el especialista. Recordó que incluso existe un antecedente relevante: un sismo ocurrido en 1908, con una magnitud estimada de 6.0, considerado el evento más fuerte documentado en la historia del estado.

Uno de los factores que ha hecho que estos sismos sean perceptibles para la población es la poca profundidad a la que están ocurriendo, cercana a los cinco kilómetros. Esto provoca que la energía liberada llegue con mayor intensidad a la superficie, a diferencia de otros eventos históricos que, aunque similares en magnitud, se originaron a mayor profundidad.

El ingeniero explicó que, aunque Yucatán se encuentra lejos de los límites entre placas tectónicas donde ocurren los grandes sismos, como los de 1985 o 2017, al interior de las placas también se acumulan tensiones. Estas fuerzas se liberan de manera periódica mediante sismos de baja a moderada magnitud.
“Son procesos de acomodamiento de la corteza terrestre. No es algo nuevo, pero sí poco frecuente desde la perspectiva de la memoria colectiva”, señaló.

Ante la preocupación ciudadana por la recurrencia de los movimientos en un periodo corto, el especialista fue claro: no es posible predecir si ocurrirá un sismo mayor o si esta secuencia ya concluyó. La ciencia actual no permite anticipar con certeza este tipo de eventos.

Por ello, el llamado principal es a conservar la calma, informarse a través de fuentes oficiales y conocer las medidas básicas de protección civil.

Noh Miranda subrayó la necesidad de fortalecer la investigación científica en la península. Actualmente, el Servicio Sismológico Nacional cuenta con una cobertura limitada en Yucatán, con estaciones únicamente en Mérida y Tepich, lo que podría significar que existen más sismos que no están siendo registrados.

El especialista también destacó que las autoridades de Protección Civil y las áreas de desarrollo urbano deben actualizar sus protocolos y reglamentos de construcción, ya que en gran parte de la península no se contemplan criterios antisísmicos, debido a la falsa creencia de que la región es completamente ajena a este tipo de fenómenos.

Sobre la posibilidad de que estos movimientos influyan en la aparición de nuevos cenotes o colapsos de terreno, Noh Miranda aclaró que estos fenómenos están mayormente relacionados con procesos de disolución de la roca caliza, conocidos como carstificación, y no directamente con la tectónica de placas. No obstante, señaló que sería necesario realizar estudios de campo en las zonas cercanas a los epicentros para descartar posibles afectaciones.

Finalmente, explicó que la falla de Ticul no se limita a un solo municipio, sino que se extiende aproximadamente 200 kilómetros, desde Tekax hasta Muna, rumbo a Campeche, lo que significa que los sismos pueden ocurrir en distintos puntos de esta franja. Además, existen otras fallas en la península, como la que va de Chemax hacia Cabo Catoche, lo que confirma que la región no está exenta de actividad sísmica.

Daniel Santiago

Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, cuenta con tres años de experiencia trabajando en medios locales. Trabaja en temas educativos,culturales y sociales.

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