Periódico bajo la hamaca y café chuc: el manual yucateco contra la “heladez”
Así combaten el frío en Yucatán: ingenio y tradiciones sustituyen calefacción y ropa térmica

Cuando el termómetro desciende en Yucatán y la famosa “heladez” se cuela en los hogares, las familias responden con prácticas que en otros puntos del país podrían parecer extrañas, pero que aquí forman parte de la vida cotidiana. No hay grandes sistemas de calefacción ni prendas especializadas, sino soluciones sencillas que se repiten año con año para evitar que el frío interrumpa el descanso y la rutina en una región acostumbrada al calor.
Una de las estrategias más conocidas aparece a la hora de dormir. Colocar papel periódico debajo de la hamaca se convierte en una barrera improvisada que ayuda a frenar el aire frío que circula por debajo y golpea directamente la espalda. Es una costumbre transmitida entre generaciones, aplicada con naturalidad cada temporada invernal como parte del saber doméstico.
La adaptación también se refleja en la vestimenta. Calcetines gruesos combinados con chancletas dominan el atuendo dentro y fuera de casa. Aunque para otros climas el frío exige botas o calzado cerrado, en Yucatán prevalece el uso de sandalias durante todo el año, con el añadido de abrigar los pies en las primeras horas del día.
La cocina se vuelve otro punto clave frente a la heladez. El café caliente acompañado de pan dulce marca el inicio de la mañana, y no falta quien hace chuc, remojando el pan en la taza humeante para sumar calor desde temprano. A esto se agregan atoles, chocolate espeso y caldos que aparecen con mayor frecuencia, no solo como antojo, sino como una forma de entrar en calor y compartir tiempo en familia.
Las cobijas gruesas, muchas adquiridas en ferias o mercados, salen del clóset con la llegada de los frentes fríos. Se extienden sobre hamacas, sillones y camas, creando espacios donde la familia se reúne para ver televisión, conversar o simplemente descansar un poco más. El frío termina por convertirse en un pretexto para la cercanía y la convivencia en casa.
El cuidado del hogar también se refuerza. Puertas y ventanas se cierran desde temprano y las rendijas se cubren con trapos, cartón o papel para impedir el paso del aire helado. Algunas personas evitan bañarse muy temprano o con agua fría, siguiendo creencias populares sobre los cambios bruscos de temperatura y la prevención de enfermedades.
Incluso el humor forma parte de la respuesta colectiva. En redes sociales abundan bromas, fotografías y comentarios sobre el “frío yucateco”, los suéteres que pasan meses guardados y los atuendos improvisados de invierno. Así, entre periódico bajo la hamaca, café con pan y cobijas de feria, Yucatán enfrenta la heladez a su manera: con costumbre, creatividad y el calor que se construye dentro del hogar.





