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Santuario de Atotonilco, la Capilla Sixtina mexicana declarada Patrimonio de la Humanidad

La Unesco reconoce la riqueza artística y el mestizaje cultural del Santuario de Jesús Nazareno en Guanajuato

El Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, conocido como la Capilla Sixtina mexicana, forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2008. Su extraordinaria arquitectura barroca y sus frescos monumentales lo convierten en uno de los recintos religiosos más importantes de México y de América Latina.

Un tesoro barroco en el corazón de Guanajuato

Ubicado en la comunidad de Atotonilco, dentro del municipio de San Miguel de Allende, el Santuario de Jesús Nazareno es considerado una de las máximas expresiones del barroco novohispano. La Unesco lo incluyó en su lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad al reconocerlo como un ejemplo sobresaliente del intercambio cultural entre Europa y América Latina.

El recinto destaca por la magnitud y riqueza de los frescos que cubren muros y techos, una característica que le ha valido el sobrenombre de la Capilla Sixtina mexicana, en alusión al célebre templo del Vaticano.

Arte sacro que narra la fe

Las pinturas murales del santuario representan escenas bíblicas y forman parte esencial del patrimonio artístico de la región. De acuerdo con registros oficiales, el conjunto arquitectónico se extiende por más de una hectárea e incluye la Casa de Ejercicios Espirituales, además de siete capillas que rodean el templo principal.

El Catálogo Nacional de Bienes Culturales destaca tanto la dimensión arquitectónica del complejo como el valor simbólico de sus edificaciones anexas, que fortalecen su relevancia histórica.

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Un proyecto inspirado en Tierra Santa

La construcción del santuario comenzó en la primera mitad del siglo XVIII. La primera piedra fue colocada en 1740, mientras que las obras se desarrollaron formalmente entre 1746 y 1776. El proyecto fue impulsado por el sacerdote y poeta Luis Felipe Neri de Alfaro, quien se inspiró en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La decoración interior se atribuye principalmente al pintor Miguel Antonio Martínez de Pocasangre, autor de los frescos que cubren techos y paredes, mientras que el artista Juan Rodríguez Juárez contribuyó con óleos que enriquecen la iconografía del recinto.

La Unesco destaca que San Miguel de Allende fue un punto clave de encuentro entre culturas española, criolla e indígena, lo que se refleja de manera clara en la arquitectura y ornamentación del santuario. La influencia de la doctrina de San Ignacio de Loyola refuerza la dimensión espiritual e histórica del lugar.

Desde su declaratoria en 2008, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco se ha consolidado como un referente del arte barroco latinoamericano y un símbolo del mestizaje cultural del virreinato mexicano.

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