Solución integral del Infonavit corrige deudas impagables de vivienda en Yucatán
Créditos que crecieron de miles a más de un millón de pesos son reestructurados para evitar juicios y pérdida de patrimonio familiar

Deudas de vivienda que iniciaron en montos cercanos a 57 mil pesos y con los años rebasaron el millón debido a indexación, inflación y recargos comenzaron a ser intervenidas en Yucatán mediante el programa Solución Integral del Infonavit.
La estrategia se enfoca en créditos otorgados antes de mayo de 2021 que se volvieron impagables y colocaron a miles de derechohabientes en rezago.
La delegación estatal, encabezada por Mauricio Sahuí Rivero, reporta cumplimiento total de metas en colocación y regularización, al tiempo que aplica reestructuras, mejora de tasas e incluso liquidaciones totales cuando se detectan cobros injustos, con el objetivo de frenar juicios y evitar la pérdida del patrimonio familiar.
La intervención se dirige a financiamientos que se distorsionaron por mecanismos de actualización automática que elevaron los saldos por encima de la capacidad real de pago. Este desfase provocó que numerosos acreditados quedaran atrapados en adeudos crecientes pese a mantener pagos constantes, generando rezagos prolongados y riesgo de litigios.
Bajo el nuevo enfoque, cada expediente se analiza de forma individual para identificar inconsistencias en la evolución del crédito. A partir de ese diagnóstico se ajustan condiciones, se rediseñan esquemas de pago y se aplican reducciones en cargas financieras que permiten que las mensualidades vuelvan a un nivel acorde con los ingresos actuales de las y los trabajadores.
La estrategia también prioriza la localización de personas con atrasos para ofrecer soluciones antes de que los casos escalen a instancias judiciales.
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Con ello se busca disminuir la presión social y económica asociada a los juicios hipotecarios, además de contener el crecimiento de la cartera vencida en la entidad.
Estos créditos, en su mayoría originados hace más de una década, corresponden a periodos económicos distintos, cuando los esquemas de financiamiento no contemplaban escenarios de inflación prolongada ni variaciones tan marcadas en el poder adquisitivo, lo que terminó ampliando la brecha entre deuda e ingreso.
Regularizar estas cuentas no solo impacta a las familias, también incide en la estabilidad de los fraccionamientos, ya que evita el abandono de viviendas y la degradación de zonas habitacionales.
De forma paralela, los nuevos financiamientos se colocan bajo reglas más claras y condiciones que buscan impedir que se repitan desequilibrios como los registrados en esos créditos antiguos.





