Sube la tortilla en Semana Santa y presiona gasto familiar
El precio de la tortilla en Yucatán alcanza hasta 34 pesos por kilo en Semana Santa 2026, impulsado por alta demanda y costos de producción.

En plena Semana Santa 2026, cuando en Yucatán se intensifica el consumo de alimentos sin carne, la tortilla y la masa se vuelven indispensables en la mesa: desde mariscos, papa y frijoles, hasta antojitos como chalupas, volcanes, ppanuchos y salbutesque dominan la temporada.
Sin embargo, este aumento en la demanda llega en un contexto de precios elevados, donde el kilo de tortilla alcanza hasta 34 pesos en algunas zonas de Mérida, impactando tanto a familias como a negocios. Con un consumo promedio de 75 kilos por persona al año, el encarecimiento del maíz se hace más evidente en estas fechas, cuando tradición, turismo y alimentación dependen directamente de este producto esencial.
Durante la Cuaresma, la tradición de evitar carne roja modifica la dieta diaria y da paso a una amplia variedad de guisos donde la tortilla no solo acompaña, sino que es base fundamental. En Yucatán, esto se refleja en la preparación de platillos con pescado, mariscos y opciones vegetarianas.
Entre los más comunes destacan chalupas, polcanes, salbutes de huevo, tamales de chaya y brazos de reina. En este contexto, el kilo de masa puede costar entre 24 y 30 pesos, mientras que la tortilla oscila entre 26 y 34 pesos, dependiendo de la zona y el establecimiento.
A la par, tortillerías y productores enfrentan presión en sus costos. Factores como el precio del maíz, el gas, la electricidad y el transporte influyen directamente en el precio final, reduciendo el margen para mantener tarifas accesibles en temporadas de alta demanda.
El impacto también alcanza a negocios de comida, como antojiterías y cocinas económicas, que deben ajustar precios o reducir porciones para sostener sus operaciones, especialmente cuando la afluencia turística incrementa el consumo, pero también la competencia.
En los hogares, las familias destinan una mayor parte de su presupuesto a la compra de tortilla y masa, reflejando cómo un insumo básico incide directamente en la economía diaria.
Así, la Semana Santa en Yucatán no solo representa tradición y turismo, sino también un reto económico ligado al consumo del maíz. En cada platillo típico, este alimento continúa siendo protagonista, reafirmando su papel central en la cultura yucateca, incluso en un escenario de precios al alza.




