
A tres meses del inicio de la temporada de huracanes 2026 en el Atlántico, especialistas anticipan un periodo ligeramente menos activo de lo habitual; sin embargo, advierten que esto no significa bajar la guardia en la Península de Yucatán. De acuerdo con meteorólogos, las condiciones atmosféricas apuntan a un año con menor número de sistemas, aunque la prevención seguirá siendo clave.
El pronóstico preliminar indica la formación de 12 ciclones tropicales en total, por debajo del promedio histórico de 14. De estos, se espera que 5 alcancen la categoría de huracán —cuando superan vientos de 120 km/h—, frente a los 7 habituales, y solo 2 serían huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5). Aunque las cifras reflejan un déficit, especialistas recalcan que un solo sistema puede generar impactos significativos.
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El principal factor detrás de esta disminución es el fenómeno climático conocido como El Niño, cuya probabilidad de desarrollo supera el 60% a partir de julio. Este evento suele inhibir la formación de ciclones en el Atlántico, actuando como un regulador natural de la actividad ciclónica durante la temporada, que oficialmente se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre.
No obstante, El Niño también traería efectos importantes a nivel regional en Yucatán. Entre ellos destacan una reducción en las lluvias durante el verano y una canícula más intensa, es decir, un periodo de calor y sequía intraestival más prolongado y severo. Ante este panorama, expertos recomiendan mantener medidas de prevención tanto por posibles ciclones como por condiciones de calor extremo.




