
En una ciudad con cerca de 400 mil viviendas y alrededor de 690 mil personas de entre 15 y 70 años, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la duplicación de llaves mantiene vivo uno de los oficios tradicionales que ha sabido adaptarse a los cambios tecnológicos. Aunque las cerraduras inteligentes y los sistemas electrónicos de acceso son cada vez más comunes, perder una llave, necesitar una copia para un familiar o contar con un respaldo sigue llevando a miles de personas con los cerrajeros de Mérida.
Lo que antes consistía únicamente en cortar una pieza de metal, hoy requiere operar maquinaria de precisión, programar llaves con chip y sincronizar controles remotos con los sistemas electrónicos de los vehículos. Lejos de desaparecer, el oficio evolucionó para responder a las nuevas necesidades de los clientes.
Uno de esos casos es el de Wilmer Aké, quien desde hace 25 años trabaja en un pequeño local ubicado en la entrada del mercado Lucas de Gálvez. Aprendió el oficio de su padre y, con el paso del tiempo, perfeccionó la técnica hasta lograr elaborar una copia de una llave convencional en menos de 30 segundos.

Actualmente cobra 25 pesos por un duplicado básico, aunque señala que en otros establecimientos de la ciudad el mismo servicio puede costar hasta 60 pesos, dependiendo de la ubicación y del tipo de llave.
TAMBIÉN TE PUDIERA INTERESAR:
La mayor parte de la demanda continúa concentrándose en las llaves para viviendas, ya que muchas familias solicitan copias para hijos, parejas, empleados domésticos o simplemente como medida preventiva. También existe una importante demanda por parte de comercios y oficinas que requieren duplicados para facilitar sus operaciones.
En los últimos años también aumentó la solicitud de llaves automotrices con chip y controles remotos, un servicio que exige equipos especializados para programar los dispositivos y enlazarlos con la computadora del vehículo, por lo que su costo es considerablemente mayor al de una llave convencional.
Aunque la tecnología ha transformado la manera de proteger casas y automóviles, los cerrajeros consideran que la llave física seguirá siendo indispensable durante muchos años, ya sea como mecanismo principal o como respaldo ante fallas eléctricas, problemas de conexión o cualquier emergencia.
Con una máquina, una pieza de metal y décadas de experiencia, Wilmer Aké representa a un oficio que ha resistido el paso del tiempo y la llegada de nuevas tecnologías. Mientras existan puertas que abrir y personas que necesiten una copia de sus llaves, los cerrajeros seguirán encontrando un espacio en la vida cotidiana de Mérida.




