Comida callejera en Yucatán deja de ser barata por alza en precios
El aumento en insumos como carne, aceite y gas encarece la comida callejera en Yucatán, elevando precios de tacos, panuchos y tortas, y afectando el gasto diario.

Lo que durante años fue la opción más accesible para estudiantes, trabajadores y familias, comer en la calle comienza a dejar de ser económico en Yucatán. El alza en los precios de antojitos y comida rápida, impulsada por el encarecimiento de insumos básicos, ya se refleja en puestos y tianguis, donde el gasto diario pesa cada vez más en el bolsillo.
En recorridos por distintos puntos de Mérida y su zona conurbada, los ajustes son evidentes. Tacos que antes costaban entre 12 y 15 pesos hoy se venden entre 18 y 22, mientras que opciones como tortas, hamburguesas o hot dogs superan los 70 u 80 pesos. Platillos tradicionales como panuchos y salbutes también han incrementado su precio, alcanzando alrededor de 25 pesos por pieza.
El impacto se refleja en el gasto final. Lo que antes representaba una comida completa por menos de 60 pesos, ahora puede superar los 100 pesos por persona, especialmente al incluir bebidas. Esta situación ha llevado a muchas familias a reducir la frecuencia con la que consumen alimentos en la vía pública o a buscar alternativas más económicas.
Comerciantes atribuyen estos aumentos al encarecimiento constante de insumos como carne, tortilla, aceite y gas, además de otros gastos operativos como renta, transporte y energía eléctrica, que continúan al alza.
“Aunque hemos tratado de mantener los precios, los insumos nos obligan a subirlos; la ganancia es la misma, pero la gente consume menos”, señaló Martín Coba Dzul, quien explicó que los clientes han reducido porciones ante el incremento de costos.
Para consumidores, el cambio también es evidente. “Antes era barato comer en el centro, ahora ya no alcanza igual; tienes que decidir entre comer menos o gastar más”, comentó Gerardo Canché.
Aunque la comida callejera sigue siendo una opción práctica por su rapidez y disponibilidad, el concepto de “económico” comienza a transformarse. En un estado donde la vida cotidiana gira en torno a los antojitos y la vida en la calle, el alza de precios no solo refleja la inflación, sino también un cambio en los hábitos de consumo de la población.




