El impacto del calcinante sol es evidente en la afluencia de personas por las calles en Mérida

Las calles de Mérida se han convertido en un horno y la gente parece cocinarse en sus propios jugos, debido a las altas temperaturas que trajo esta segunda ola de calor, que, desde hoy viernes afecta a toda la Península de Yucatán, según los informes meteorológicos.
Los termómetros oscilan los 40 grados con 35 por ciento de humedad, luego de que el pasado día primero se disparan hasta alcanzar los 58.5 grados; en realidad no existe mucha diferencia para los yucatecos que opinan que 40 grados centígrados o más es muchísimo calor.
El impacto del calcinante sol es evidente en la afluencia de personas por las calles, que son muy pocas, solo quienes requieren abordar un trasporte público o caminar para acudir al trabajo o a cualquier actividad indispensable, se enfrenta a los rayos del sol potencializados por una alta humedad que eleva la sensación térmica.
Caras húmedas, camisas sudadas, gorras, toallas y trapos en mano, sombreros y sombrillas, faldas y sandalias, así como uno que otro objeto de cartón o plástico colocado sobre la cabeza, conforman los accesorios de los yucatecos frente a las altas temperaturas.
A ciertas horas en algunas escarpas meridanas donde se genera un poco de sombra por las propias construcciones, los transeúntes se desplazan en hilera mientras que en la banqueta nadie camina; solo algún valiente que llevan mayor prisa, por alguna razón se decide a transitar ahí.
En las casas no es distinto, para combatir el agobiante calor muchas personas abrieron las puertas y ventanas esperando que circule aire fresco que mitigue la asfixiante sensación; las personas mayores, más sabias, sacan sus sillas o colocan sus hamacas en la terraza o la entrada de su propiedad en busca de refrescarse.
Asimismo, en los espacios interiores, los ventiladores, bien llamados abanicos, giran interminables y a su máxima potencia para aligerar algunos grados la sensación cálida desagradable y pegajosa que se produce en la piel por el exceso de calor.
Cabe dejar claro que en los tramos de la vía pública donde el calor es más llevadero porque la temperatura disminuye drásticamente es debajo de los árboles, sobre todo aquellas inmensas ceibas, que a menudo talan las personas que piensan que le quitan vista a su casa o les fastidia recolectar las hojas secas.




