Entre la masa y el comal está la “maricona”
Con un peculiar nombre y una historia ligada a la cocina yucateca, la “maricona” es la prensa que desde hace generaciones transforma la masa en tortillas, panuchos y salbutes.

Hay palabras que en Yucatán se escuchan con absoluta naturalidad, pero que fuera de la península pueden provocar una pausa, una mirada de sorpresa e incluso alguna carcajada. Una de ellas es “maricona”. En las cocinas y mercados yucatecos no tiene nada de extraño: es la prensa que sirve para aplastar la masa y darle forma a las tortillas, pero también a la base de algunos de los antojitos más representativos del estado.La maricona es, en términos sencillos, una prensa manual para masa. Está formada por dos placas que se cierran mediante una bisagra y un mango que permite ejercer presión. Se coloca una pequeña bola de masa entre ambas superficies, se baja la parte superior y, en segundos, queda una pieza redonda y delgada lista para llegar al comal.Su funcionamiento es tan sencillo como efectivo. Antes de que este tipo de utensilios se volviera habitual, las tortillas se formaban principalmente a mano: se tomaba una porción de masa y se extendía entre las palmas hasta conseguir el tamaño y grosor deseados. La prensa facilitó ese trabajo y permitió obtener piezas más uniformes sin tener que dominar la técnica de tortearlas directamente con las manos.En Yucatán, la maricona terminó incorporándose a la cocina cotidiana y su uso fue mucho más allá de las tortillas. También sirve para darle forma a la masa con la que se preparan salbutes, panuchos, empanadas y otros antojitos que forman parte de la gastronomía tradicional de la península.Una prensa con historiaAunque hoy es un utensilio habitual en muchas cocinas yucatecas, no existe evidencia de que la prensa para tortillas haya sido inventada en Yucatán. Este tipo de herramienta tiene antecedentes en distintas regiones de México y fue evolucionando conforme surgió la necesidad de facilitar la elaboración de uno de los alimentos básicos de la cocina mexicana.
La pequeña maricona que actualmente puede encontrarse en mercados y comercios es mucho más sencilla que aquellas máquinas destinadas a producir grandes cantidades, pero responde a la misma idea: aplicar presión sobre la masa para conseguir una tortilla de manera rápida y uniforme.Con el paso del tiempo, estas prensas se fabricaron en diferentes materiales. Las versiones metálicas se volvieron comunes y actualmente pueden encontrarse modelos de aluminio, hierro y otros materiales, en diferentes tamaños para uso doméstico o comercial.El misterio detrás del nombrePero si la historia de la prensa resulta interesante, hay algo que llama todavía más la atención: ¿por qué se llama “maricona”?La respuesta, al menos por ahora, permanece en el terreno de los misterios del habla yucateca.
Aunque el término está documentado como parte del vocabulario regional y se utiliza para identificar a la prensa para tortillas, no existe una explicación histórica o lingüística comprobada que permita saber quién comenzó a llamarla así, cuándo surgió el término o por qué se eligió precisamente esa palabra.Existen versiones populares y explicaciones que circulan de boca en boca, pero ninguna cuenta con suficiente respaldo para presentarse como el origen verdadero. Por eso, más que una historia con un punto de partida conocido, la palabra parece haber quedado arraigada en el habla cotidiana y transmitirse de generación en generación.Para los yucatecos, sin embargo, no hay misterio alguno cuando se escucha la palabra en una cocina. Una persona puede pedir “la maricona” y todos saben exactamente qué utensilio debe pasar de mano en mano.Una palabra que también es parte de la cocina yucatecaLa maricona es mucho más que una prensa para tortillas. Es también un ejemplo de cómo los utensilios, las recetas y las palabras forman parte de una misma tradición.
Porque la gastronomía de Yucatán no solamente se reconoce por sus sabores, sino también por la manera particular en que sus habitantes nombran las cosas. Palabras que para alguien de fuera pueden resultar extrañas forman parte del lenguaje cotidiano de quienes las han escuchado desde pequeños.Así, entre la masa y el comal, la “maricona” continúa haciendo su trabajo: aplastar, dar forma y preparar el camino para tortillas y antojitos que terminan en la mesa.Y mientras generaciones de yucatecos saben perfectamente qué es y para qué sirve, su nombre conserva una pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: quién decidió llamarla “maricona” y por qué.Quizá el origen se perdió hace mucho tiempo. La palabra, sin embargo, permanece. Y cada vez que una bola de masa queda atrapada entre esas dos placas y termina convertida en una tortilla, la curiosa “maricona” vuelve a demostrar que en Yucatán hasta los utensilios más sencillos pueden tener una historia que contar.
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