Esta es la razón por la que las esquinas de Mérida tienen nombres y dibujos
Actualmente quedan cerca de 200 y se han convertido en un símbolo cultural del Centro

Quienes caminan por el Centro Histórico de Mérida suelen notar un detalle peculiar: en muchas esquinas hay placas con dibujos y nombres como El Degollado, La Tucha o Los Dos Camellos. Estas marcas forman parte de una antigua tradición urbana que distingue a la capital yucateca y que, desde hace siglos, sirve para identificar puntos específicos de la ciudad más allá de los números de las calles.
El origen de esta costumbre se remonta a la época colonial, cuando Mérida era una ciudad mucho más pequeña y las calles no tenían nombres, sino números. Para ubicar lugares importantes, los habitantes comenzaron a identificar las esquinas por algún rasgo distintivo: un árbol, un negocio, un acontecimiento o incluso una historia que se hizo popular entre los vecinos. Así surgieron referencias como “El Naranjo”, “El Zapote” o “El Soldado”.
Con el paso del tiempo, muchos de estos nombres se volvieron parte de la memoria colectiva. Algunas esquinas recuerdan leyendas o sucesos curiosos, mientras que otras aluden a elementos de la naturaleza, edificios cercanos o apodos de personajes del barrio. Incluso hay casos vinculados a historias trágicas o románticas que se transmitieron de generación en generación.
Las placas con dibujos rojos y blancos que hoy identifican estas esquinas fueron colocadas principalmente en la década de 1980 como un esfuerzo por rescatar y preservar esta tradición urbana. Actualmente quedan cerca de 200, y se han convertido en un símbolo cultural del Centro Histórico de Mérida, recordando que cada esquina guarda una historia que forma parte de la identidad de la ciudad.




