Fruta bajo el sol: el riesgo que aumenta con el calor en Mérida
Las altas temperaturas aceleran la descomposición de frutas cortadas; comerciantes recomiendan revisar olor, textura y condiciones del lugar antes de consumirlas.

Con temperaturas que en Mérida pueden superar los 40 grados, una fruta expuesta al calor puede convertirse en un riesgo para la salud en cuestión de horas. Sandía, melón, mango y piña, principalmente cuando se venden cortados y listos para consumir, requieren mayor cuidado debido a que las altas temperaturas aceleran su descomposición, favorecen la proliferación de bacterias y aumentan la posibilidad de enfermedades gastrointestinales.
Aunque una fruta conserve una apariencia fresca, esto no siempre significa que sea segura para comer. Comerciantes del Centro Histórico señalaron que los consumidores deben revisar aspectos como el olor, la textura, el color y la consistencia del producto antes de adquirirlo, ya que una fruta deteriorada puede provocar diarrea, vómito, dolor abdominal e incluso deshidratación.
Durante la temporada de calor, vendedores explicaron que el manejo de estos alimentos requiere mayor vigilancia, debido a que las altas temperaturas hacen que maduren más rápido y pierdan sus condiciones de frescura en menor tiempo, sobre todo cuando permanecen varias horas bajo los rayos del sol o en recipientes sin protección adecuada.
En los alrededores de mercados y calles del Centro Histórico es común encontrar puestos con fruta preparada para consumo inmediato. Ante ello, comerciantes indicaron que la rotación constante de los productos es fundamental para evitar que permanezcan demasiado tiempo expuestos al ambiente.
Señalaron que algunos cambios en la fruta pueden aparecer antes de que el deterioro sea completamente visible. Entre las señales de alerta se encuentran una textura viscosa o demasiado blanda, pérdida de firmeza, manchas oscuras, colores diferentes a los habituales, exceso de líquido y olores similares a fermentación.
En productos como la sandía y el melón, los vendedores recomendaron evitar aquellos cuya pulpa tenga una apariencia transparente, aguada o con demasiado líquido acumulado, debido a que pueden indicar un proceso de descomposición.
Además, aconsejaron a los consumidores observar las condiciones del establecimiento antes de comprar fruta preparada, verificar que los alimentos estén cubiertos y preferir aquellos que se mantienen en hielo o refrigeración, ya que el calor favorece la multiplicación de microorganismos.
“No todos tenemos expuestos nuestros productos a los rayos del sol, pero por más hay que revisarla constantemente porque el calor está terrible, por lo que cada cierto tiempo hay que verificar que la fruta preparada esté en buenas condiciones porque no queremos enfermar a los clientes”, señaló Flor Noh, comerciante del Centro Histórico.
La Secretaría de Salud informó que los síntomas por consumir alimentos contaminados pueden aparecer pocas horas después de la ingesta y provocar náuseas, vómito, diarrea, fiebre y dolor abdominal. Durante la temporada de calor, estos padecimientos representan un mayor riesgo debido a la pérdida de líquidos y la posibilidad de deshidratación.
Ante las altas temperaturas que caracterizan a Mérida, comerciantes recomendaron a la población no confiar únicamente en la apariencia de la fruta y revisar sus condiciones antes de consumirla, ya que una pequeña verificación puede ayudar a prevenir afectaciones a la salud.




