Gilberto el huracán que devastó Yucatán hace 38 años y aún deja una lección
A 38 años de Gilberto, Yucatán recuerda la devastación del huracán y la advertencia de no bajar la guardia ante los ciclones tropicales.

En apenas unas horas, Yucatán quedó marcado por uno de los huracanes más destructivos de su historia. Gilberto golpeó el estado con una fuerza que rebasó la capacidad de respuesta de aquella época y dejó destrucción a su paso, pero también una lección que casi cuatro décadas después sigue vigente: ante un ciclón tropical, el exceso de confianza puede ser tan peligroso como el propio fenómeno.
A 38 años de aquel episodio, el meteorólogo del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados en Meteorología y Climatología (CIAFEME) de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Juan Vázquez Montalvo, advirtió que la población no debe confiarse por los 24 años que han transcurrido desde el último impacto directo de un huracán en Yucatán, ocurrido con Isidoro en 2002.
El especialista recordó que Gilberto llegó a la región con características extraordinarias. En ese momento alcanzó la presión atmosférica más baja registrada en el Atlántico y tuvo una extensión cercana a mil 200 kilómetros, condiciones que contribuyeron a la magnitud de sus efectos
La experiencia también evidenció que Yucatán no estaba preparado para enfrentar un fenómeno de esa intensidad. Los protocolos de Protección Civil todavía eran incipientes y, además, existía una percepción de seguridad luego de que ciclones anteriores habían cambiado de trayectoria sin afectar directamente al estado.
Gilberto terminó por romper esa percepción. Su paso dejó claro que el comportamiento de un ciclón no puede anticiparse únicamente a partir de experiencias anteriores y que la preparación debe mantenerse incluso cuando pasan largos periodos sin impactos directos.
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Vázquez Montalvo señaló que otra de las grandes diferencias entre aquel huracán y los fenómenos actuales está relacionada con las condiciones que pueden presentar debido al cambio climático. Explicó que los ciclones pueden desplazarse más lentamente y permanecer durante más tiempo sobre una misma región, aumentando el periodo de exposición de la población.
Mientras Gilberto generó una afectación devastadora en alrededor de 10 horas, actualmente un ciclón puede prolongar sus efectos durante muchas más horas. El especialista citó como referencia el comportamiento registrado con Melissa en Jamaica el año pasado.
Por ello, consideró que la cultura de prevención que dejó Gilberto debe mantenerse, pero también actualizarse frente a las nuevas características que pueden presentar los ciclones tropicales.
Entre las principales medidas recomendó que las familias, empresas e instituciones cuenten con planes de contingencia, realicen simulacros y revisen con anticipación las condiciones de seguridad de los lugares donde permanecerían durante el paso de un fenómeno meteorológico.
A 38 años de Gilberto, los 24 años transcurridos desde el último impacto directo de un huracán en Yucatán no deben convertirse en una falsa sensación de seguridad. La devastación que dejó aquel fenómeno permanece como uno de los mayores recordatorios de que, cuando se trata de huracanes, la prevención no puede esperar a que el peligro esté frente a la puerta.




