
Juegos tradicionales que parecían quedar en el recuerdo comienzan a recuperar presencia en Yucatán. La canica, el trompo, el papagayo y antiguos retos como atravesar una sandía o despegar una moneda de un comal con los dientes vuelven a practicarse en actividades culturales y comunitarias, aunque enfrentan el reto del avance de la tecnología y los dispositivos electrónicos.
José Manrique Esquivel, fundador de la Asociación de Juguetes y Deportes Autóctonos y Tradicionales de Yucatán, explicó que muchas de estas prácticas no desaparecieron por completo, sino que permanecieron “dormidas”, principalmente en comunidades del interior del estado donde continúan como parte de la convivencia familiar.
Señaló que en municipios como Ucú y Timucuy todavía es posible encontrar a niñas y niños jugando canicas en las calles durante ciertas temporadas, mientras que en enero, cuando aumentan los vientos, familias enteras mantienen la tradición de elevar papagayos.
En contraste, indicó que en Mérida estos juegos son cada vez menos frecuentes debido al crecimiento urbano y al uso de celulares y otros dispositivos como principal forma de entretenimiento, situación que ha reducido el contacto de las nuevas generaciones con actividades vinculadas a la cultura yucateca.
Ante esta situación, la asociación trabaja en la recuperación de juegos antiguos mediante investigaciones con personas adultas mayores. Entre los rescates destaca el “Dzop sandía”, una práctica que realizaban los abuelos después de las cosechas y que consistía en atravesar una sandía colgada como una muestra de habilidad y fuerza.
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Actualmente, este juego fue adaptado con materiales seguros para que niñas y niños puedan participar sin riesgo, conservando la esencia de la tradición.
Otro de los juegos recuperados es “Laak taakin”, conocido como “despega la moneda”, donde los participantes deben retirar una moneda adherida a un comal con una mezcla de pinole o tiste utilizando únicamente los dientes y dentro de un tiempo determinado.
Manrique Esquivel destacó que estas actividades han sorprendido por la habilidad y entusiasmo de las nuevas generaciones, además de generar espacios de convivencia en ferias y encuentros culturales.
Añadió que Yucatán mantiene un reconocimiento nacional e internacional en juegos tradicionales como el balero y el tinjoroch, disciplinas en las que el estado ha conseguido récords gracias al trabajo de promoción y preservación del patrimonio cultural.
Con estas acciones, asociaciones y comunidades buscan que los juegos tradicionales no solo permanezcan como parte del pasado, sino que continúen formando parte de la identidad y convivencia de las nuevas generaciones.




