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Bicis eléctricas, un nuevo reto para la seguridad vial

El auge de estos vehículos exige mayor vigilancia, visibilidad y prevención durante los trayectos, señala experto.

Estados | 17/09/2026| 21:29

Las bicicletas eléctricas ganan presencia en las calles de Mérida como una alternativa para reducir gastos y recorrer mayores distancias con menos cansancio. Su crecimiento, sin embargo, también plantea nuevos desafíos para la seguridad vial y la convivencia con automóviles, motocicletas y peatones.

Así lo planteó el ingeniero vial René Flores Ayora, quien consideró necesario establecer reglas claras para scooters, bicicletas y motocicletas eléctricas, además de reforzar la vigilancia ante el aumento de estos vehículos en los desplazamientos cotidianos de la capital yucateca.

Entre sus recomendaciones se encuentran el uso de casco, chaleco reflejante, luz blanca delantera, luz roja trasera, luz de freno y timbre, elementos que permiten proteger al conductor y hacerlo más visible para quienes comparten las vialidades.

El especialista también señaló que quienes circulen en unidades eléctricas por el Periférico de Mérida deben utilizar la calle de baja velocidad, debido a las condiciones de esta vía y a las diferencias de velocidad con otros vehículos.

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Flores Ayora subrayó, además, la importancia de contar con mayor inspección y vigilancia conforme aumenta la presencia de estas unidades en la movilidad diaria de la ciudad.

Una opción ante el calor y el gasto

El ahorro y la comodidad explican parte del interés por las bicicletas eléctricas. No requieren gasolina y sus costos de operación pueden ser menores que los de un automóvil o una motocicleta. La asistencia del motor también permite cubrir trayectos más largos sin el mismo desgaste físico. 

Esta ventaja cobra relevancia en Mérida, donde las altas temperaturas pueden dificultar los recorridos en bicicleta convencional. Para quienes van al trabajo, realizan compras o necesitan cruzar distintos sectores de la ciudad, reducir el esfuerzo puede hacer más viable este medio de transporte.

Sin embargo, el motor también modifica la intensidad del ejercicio. Una bicicleta tradicional exige mayor esfuerzo durante el recorrido, mientras que una eléctrica permite regularlo mediante el nivel de asistencia.

Esto no significa que desaparezca la actividad física, pues el usuario continúa pedaleando. El esfuerzo dependerá de la configuración del motor, la distancia y la frecuencia con que se utilice la asistencia.

Mayor velocidad, mayor precaución

La posibilidad de desplazarse con mayor rapidez es otra característica de estos vehículos. Flores Ayora advirtió que esa condición obliga a extremar precauciones, ya que al aumentar la velocidad también crecen las exigencias de atención, reacción y distancia para detenerse.

En las vialidades meridanas, donde estos usuarios comparten espacio con automóviles, motociclistas y peatones, la visibilidad adquiere especial importancia. Por ello, el casco, las luces y el chaleco reflejante forman parte de las medidas recomendadas por el especialista, principalmente durante la noche o con poca iluminación.

Además del costo de adquisición, quienes opten por una bicicleta eléctrica deben considerar mantenimiento, batería, accesorios de seguridad y mecanismos contra robo.

El auge de estas unidades representa una nueva alternativa para los traslados urbanos en Mérida, pero su incorporación también demanda mayor prevención, vigilancia y responsabilidad por parte de quienes las conducen.

Darcet Salazar

Posee formación en Derecho y Periodismo, con experiencia en temas relacionados con salud, ecología, cultura y artes. Promueve la defensa de los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables, abordando estos temas con una perspectiva de género objetiva y comprometida.

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