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La promesa que lo sostuvo 17 días: la travesía de fe de un peregrino yucateco hacia la Basílica

Alejandro May Mis, originario de Teabo, recorrió más de 17 días para cumplir su promesa, entre frío, cansancio y largos trayectos, mantuvo firme su devoción hasta llegar ante la Virgen de Guadalupe, convencido de que cada sacrificio valió la pena

Municipios | 11/12/2025| 15:44

Alejandro May Mis, oriundo de Teabo, emprendió una travesía de más de 17 días hasta la Basílica de Guadalupe en la CDMX para cumplir una promesa que llevaba años en el corazón; gastó más de 12 mil pesos, enfrentó cansancio, frío y sol, pero jamás soltó la devoción que lo empujó a cada paso, decidido a llegar ante la Virgen sin importar el sacrificio.

El peregrino compartió que el trayecto fue un desafío constante. El frío, sobre todo en la sierra, golpeaba sin descanso, y el cansancio se acumulaba a cada kilómetro. Aun así, afirma que cada amanecer renovaba su fuerza, recordando la meta: llegar ante la Virgen de Guadalupe para agradecer y cumplir lo prometido.

“Vale la pena cada momento que estés allá”, contó con la voz quebrada por la emoción.

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Su recorrido comenzó en Teabo, avanzó por carretera y pasó por diferentes comunidades hasta llegar a Ciudad Juárez, desde donde descendió hacia la Basílica. Fueron 17 días de camino, con pausas breves para descansar y continuar. Para él, el esfuerzo físico es solo una parte del viaje; la verdadera lucha ocurre en la mente, donde la fe debe sostener cada paso.

“Nunca hay que perder la esperanza. Hay compañeros que a mitad del camino se rinden, ya no pueden. Pero lo importante es llegar”, relató.

Alejandro explicó que, además del desgaste físico, el costo económico también representa un reto importante para quienes deciden hacer la travesía. Tuvo que ahorrar durante meses para reunir lo suficiente: transporte, alimentos, alojamiento ocasional y la compra de imágenes religiosas en la Basílica.

“Sí tienes que ahorrar. Todo cuesta: los gastos del camino y también las imágenes que uno quiere llevar para la familia”, comentó.

De acuerdo con lo que escuchó de otros peregrinos, algunas personas necesitan incluso más recursos, dependiendo de su ruta y tiempos. Pero Alejandro insiste en que el dinero no es lo que guía la decisión de caminar tantos kilómetros; lo que realmente mueve a los peregrinos es la fe y la necesidad de agradecer o pedir por algo que les toca el alma.

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Cuando se le preguntó por qué lo hizo, su mirada se volvió seria. Dijo que es una manda personal, ligada a la salud y a dificultades familiares difíciles de compartir. Reveló únicamente que la Virgen lo ha acompañado en momentos de tormenta y que siente que le ha cumplido, por lo que él debía responder con este acto de gratitud y entrega.

Al final, Alejandro regresó a Yucatán con el cansancio reflejado en el cuerpo, pero con el espíritu en paz. Afirma que volvería a hacerlo, porque nada se compara con la sensación de entrar a la Basílica después de tantos días caminando. “Lo importante es llegar”, repite, convencido de que cada paso, cada noche fría y cada peso invertido valieron la pena.

Darcet Salazar

Posee formación en Derecho y Periodismo, con experiencia en temas relacionados con salud, ecología, cultura y artes. Promueve la defensa de los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables, abordando estos temas con una perspectiva de género objetiva y comprometida.

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