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Melipona, la abeja sagrada maya que resiste entre cultura, medicina y riesgo ambiental

La Melipona beecheii, especie sin aguijón criada desde tiempos mayas, enfrenta disminución por deforestación y pesticidas, pese a su valor ecológico, medicinal y cultural en Yucatán.

En el mundo existen más de 20 mil especies de abejas, México alberga más de mil 800, y Yucatán resguarda una de las más valiosas: la Melipona beecheii, conocida como la Abeja Sagrada Maya. Sin aguijón, pero clave para la polinización y la producción de alimentos, esta especie ha sido criada por los pueblos mayas desde hace siglos por su miel medicinal, cera y propóleo, utilizados para tratar infecciones, problemas respiratorios y afecciones oculares. Hoy, especialistas advierten que sus poblaciones van en descenso por la deforestación y el uso de pesticidas, poniendo en riesgo no solo a una abeja nativa, sino a un legado cultural y ecológico que sigue vivo en Yucatán.

A diferencia de la apicultura convencional con Apis mellifera, la meliponicultura se basa en el respeto a los ciclos naturales y en el manejo cuidadoso de las colonias. La melipona se adapta a espacios tranquilos, con vegetación nativa y mínima intervención humana, lo que la convierte en un indicador natural de ecosistemas sanos y bien conservados.

Yucatán es territorio de gran riqueza para los polinizadores: en el estado se han documentado alrededor de 152 especies de abejas y 17 pertenecen al grupo de las meliponas, dato que refuerza la importancia de mantener entornos adecuados para su desarrollo. Cada especie cumple una función distinta en la polinización de plantas silvestres y cultivos, sosteniendo la producción de alimentos y la regeneración de la vegetación local.

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El cuidado de la melipona comienza en el entorno. Conservar acahuales, evitar la tala innecesaria y sembrar plantas nativas que florezcan en distintas épocas del año garantiza alimento constante para las colonias. Jardines para polinizadores, cercas vivas y espacios verdes con flora local se han convertido en aliados naturales para fortalecer su presencia tanto en comunidades rurales como en zonas urbanas.

La meliponicultura tradicional, heredada de los pueblos mayas, también es una forma directa de protección. Mantener meliponarios bajo sombra, evitar ruidos y vibraciones fuertes, no extraer toda la miel y respetar los tiempos de la colonia son prácticas que permiten un aprovechamiento responsable sin afectar a las abejas, manteniendo vivas tanto a las colonias como al conocimiento ancestral.

Desde el ámbito académico en la península se han generado estudios sobre las plantas que más benefician a la melipona y sobre formas de manejo que favorecen su salud. Esta información se traduce en recomendaciones sencillas para productores y familias: reducir el uso de agroquímicos, conservar árboles nativos y proteger zonas donde haya colonias naturales.

Cuidar a la Abeja Sagrada Maya también es preservar identidad. Su miel, apreciada por sus usos tradicionales y su valor cultural, conecta a las comunidades actuales con una herencia milenaria. Consumir miel de origen responsable, respetar los meliponarios y valorar su papel como polinizadora ayuda a que esta especie siga presente en el paisaje yucateco.

La protección de la melipona se construye día a día, desde el monte hasta los hogares. Pequeñas acciones locales sostienen un equilibrio mayor: el de la biodiversidad, la cultura y la seguridad alimentaria que dependen, en silencio, del trabajo constante de estas abejas sin aguijón.

Darcet Salazar

Posee formación en Derecho y Periodismo, con experiencia en temas relacionados con salud, ecología, cultura y artes. Promueve la defensa de los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables, abordando estos temas con una perspectiva de género objetiva y comprometida.

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