Mercados tradicionales vs. grandes cadenas de supermercados
Precios más bajos y mayor frescura compiten con promociones y horarios extendidos de supermercados.

En Yucatán, una familia puede ahorrar hasta 15 por ciento en frutas y verduras si realiza sus compras en mercados tradicionales como el Mercado Lucas de Gálvez, donde buena parte de los productos llega directo del productor y sin intermediarios. Frente a ello, los supermercados concentran más de la mitad de las ventas de alimentos en el país, apoyados en promociones semanales y esquemas de pago diferido.
Una comparación en productos básicos evidencia diferencias. El kilo de carne de cerdo puede encontrarse en mercados alrededor de 110 pesos, mientras que en supermercados ronda los 120, según corte y presentación. En verduras como tomate, cebolla, zanahoria, limón, papa y calabaza, los precios en mercados suelen ubicarse entre 10 y 15 por ciento por debajo cuando existe buena oferta regional.
La frescura es uno de los factores decisivos. En los mercados tradicionales, frutas, verduras y hierbas llegan de madrugada desde municipios cercanos, lo que influye en su color, firmeza y duración. En carnes y recados regionales, el surtido diario permite ofrecer producto recién cortado, una ventaja valorada por compradores habituales.
Otra característica es la posibilidad de adquirir porciones exactas y elegir pieza por pieza, lo que reduce desperdicios y permite ajustar el gasto a lo estrictamente necesario. El trato directo entre comerciante y cliente fortalece además la confianza y mantiene viva una dinámica social arraigada en Mérida y otros municipios.
Por su parte, los supermercados destacan por la comodidad y horarios extendidos, con servicio hasta las 9 de la noche, lo que facilita hacer la despensa después del trabajo. En contraste, varios mercados disminuyen su actividad desde las 5 de la tarde y antes de las 7 ya operan con pocos puestos abiertos.
Entre ahorro inmediato, frescura comprobable y practicidad en horarios, muchas familias combinan ambos espacios: mercados para productos frescos y de temporada, y supermercados para artículos no perecederos o compras nocturnas, configurando así una estrategia de consumo adaptada a la rutina urbana actual.





