Preescolar en Mérida ¿Se registra una baja en la matrícula de niños?
En el marco del Día de la Educadora en México, la directora del Jardín de Niños ‘México’ hablaba sobre la matrícula de niños en el preescolar de Mérida

El desinterés de algunos padres, las exigencias laborales y el creciente protagonismo de la tecnología están dejando vacías las aulas de preescolar desde el primer año.
María Evelin Rodríguez Ortiz, directora del Jardín de Niños “México”, advirtió que en los últimos años la matrícula en el primer cuadro de Mérida ha disminuido de forma preocupante, reflejando una tendencia que impacta directamente en la educación inicial de los menores.
En entrevista con El Momento Yucatán, la directora explicó que uno de los factores principales es la dinámica laboral de las familias, donde ambos padres trabajan jornadas extendidas que dificultan ajustarse al horario escolar.
“Las preinscripciones están muy bajitas”, reconoció, al tiempo que señaló que muchas guarderías privadas ofrecen cuidado hasta la tarde, lo que resulta más funcional para los tutores que el horario de 8 a 11 de la mañana que manejan los preescolares públicos.
Aún con este panorama, Rodríguez Ortiz sostuvo que la esencia del nivel inicial se mantiene firme gracias al compromiso del personal docente.
“Las educadoras siempre han sido caracterizadas por su dedicación, por su entrega”, afirmó.
En ese sentido, subrayó que la reducción en la matrícula también ha permitido brindar una atención más cercana y personalizada a cada niño.
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El papel de las educadoras en la formación de los niños
Más allá del aprendizaje académico, la directora enfatizó el papel formativo y emocional de las educadoras, quienes acompañan a los menores en una etapa determinante.
“Hacemos la función a veces de segundas mamás”, expresó, al destacar que en el aula los niños no solo adquieren conocimientos, sino que también aprenden a convivir, respetar reglas y aumentar habilidades sociales fundamentales.
Uno de los problemas más recurrentes, advirtió, es que muchos niños ingresan tarde al preescolar. Aquellos que no cursan desde el primer año enfrentan mayores dificultades al incorporarse a las exigencias de la educación básica.
“Es un proceso que se debe dar en tres años… y de repente se quiere correr en uno solo”, explicó, al señalar que esto impacta directamente en su desarrollo académico y emocional.
A esta situación se suma el uso excesivo de dispositivos electrónicos en casa, una práctica cada vez más común que limita el desarrollo del lenguaje y la interacción social.
“Hay niños que ni hablan, pero que bien manejan el celular”, lamentó. Además, mencionó que la falta de rutinas como horarios de sueño adecuados también repercute en el desempeño y bienestar de los menores.
En contraste, el entorno escolar permite detectar de manera oportuna condiciones como el trastorno del espectro autista o el TDAH, gracias al acompañamiento de personal especializado.
“La mamá dice ‘no habla’… y empezamos a tratar, y resulta que es un niño con el espectro autista”, relató.
Este seguimiento temprano, aseguró, puede marcar la diferencia en la integración futura de los niños a una educación regular.
Finalmente, Rodríguez Ortiz hizo un llamado a los padres de familia a reconocer la importancia del preescolar como un derecho y una etapa clave en la formación integral.
“Un niño feliz va a ser un adulto feliz”, afirmó. Por ello, invitó a confiar en las instituciones educativas y a valorar el trabajo docente: “Que apapachen mucho a las educadoras… porque realmente hacen un trabajo extraordinario”, puntualizó.




