
El Servicio Sismológico Nacional reporta que los movimientos han tenido como epicentro la zona sur del estado, principalmente cerca de Ticul; no se registran daños
La actividad sísmica en Yucatán ha alcanzado un total de nueve movimientos telúricos desde octubre de 2025 hasta el 20 de abril de 2026, de acuerdo con reportes del Servicio Sismológico Nacional (SSN), todos de baja magnitud y sin afectaciones a la población.
La serie inició el 9 de octubre de 2025 con un sismo de magnitud 3.8 al noreste de Ticul. Posteriormente, el 5 de diciembre se registraron tres eventos en un mismo día, dos cerca de Muna y uno más en la zona de Ticul, siendo este último el de mayor magnitud de toda la secuencia con 4.1 grados.

Durante diciembre continuaron los movimientos con nuevos registros los días 11, 15 y 23, todos en el sur del estado y con magnitudes entre 3.5 y 4.0. Ya en 2026, el 25 de febrero se reportó otro sismo de 3.7 grados en la misma región, seguido por uno más el 13 de marzo.
En fechas más recientes, durante abril, se sumaron al menos dos nuevos movimientos, los días 17 y 18, confirmando la continuidad de esta actividad sísmica inusual para la entidad. Autoridades de Protección Civil estatal informaron que, pese a la recurrencia de estos eventos, no se han reportado daños estructurales, afectaciones a servicios ni personas lesionadas, debido a que se trata de sismos de baja intensidad.
Especialistas señalan que estos movimientos están relacionados con fallas geológicas locales en la Península de Yucatán, particularmente en la llamada falla de Ticul, una zona donde históricamente se han presentado este tipo de fenómenos de forma esporádica.
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Aunque Yucatán no es considerado un estado altamente sísmico, el Servicio Sismológico Nacional mantiene monitoreo permanente y exhorta a la población a mantenerse informada por medios oficiales y reforzar medidas preventivas.
De acuerdo con el ingeniero ambiental Luis Alberto Noh Miranda, ino de los factores que ha hecho que estos sismos sean perceptibles para la población es la poca profundidad a la que están ocurriendo, cercana a los cinco kilómetros. Esto provoca que la energía liberada llegue con mayor intensidad a la superficie, a diferencia de otros eventos históricos que, aunque similares en magnitud, se originaron a mayor profundidad.
En otras locales:
El ingeniero explicó que, aunque Yucatán se encuentra lejos de los límites entre placas tectónicas donde ocurren los grandes sismos como los de 1985 o 2017, al interior de las placas también se acumulan tensiones. Estas fuerzas se liberan de manera periódica mediante sismos de baja a moderada magnitud.
“Son procesos de acomodamiento de la corteza terrestre. No es algo nuevo, pero sí poco frecuente desde la perspectiva de la memoria colectiva”, señaló.
Ante la preocupación ciudadana por la recurrencia de los movimientos en un periodo corto, el especialista fue claro: no es posible predecir si ocurrirá un sismo mayor o si esta secuencia ya concluyó. La ciencia actual no permite anticipar con certeza este tipo de eventos.
Por ello, el llamado principal es a conservar la calma, informarse a través de fuentes oficiales y conocer las medidas básicas de protección civil.




