Yucatán registra la tasa más baja de violencia contra la mujer en 2025
Conoce las cifras de denuncias, llamadas al 9-1-1 y los retos de la cifra gris según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública

De acuerdo con los datos más recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Yucatán se posiciona una vez más como la entidad con los índices más bajos de violencia contra las mujeres en el país.
El reporte, que abarca el periodo de enero a mayo de 2025, revela que en Yucatán se presentaron 127 denuncias por violencia familiar. Esta cifra coloca a la Península en el penúltimo lugar a nivel nacional, en un contraste abismal con las 14,536 reportadas en la misma época en Ciudad de México.
La tasa de incidencia en el estado es de apenas 5.05 casos por cada 100,000 habitantes, muy por debajo del promedio nacional.
El panorama en materia de emergencias es igualmente alentador. De las 122,646 llamadas de auxilio por violencia contra la mujer registradas en el número 9-1-1 a nivel nacional, solo 639 provinieron de Yucatán, lo que representa un mínimo del 0.5% del total.
El desglose de estas llamadas en el estado muestra 1,068 por violencia de pareja, 983 por violencia familiar, 162 por abuso sexual y 108 por acoso u hostigamiento.
A pesar de las cifras oficiales favorables, organizaciones de la sociedad civil y colectivos feministas en Yucatán advierten sobre el desafío persistente de la “cifra gris”: aquellos casos que no se denuncian por miedo, normalización de la violencia o desconfianza en las autoridades.
Conscientes de este panorama, las autoridades estatales, en particular la Secretaría de las Mujeres, han reforzado las estrategias de prevención. Una de las acciones más significativas en 2025 ha sido la extensión de sus campañas a comunidades rurales mediante la incorporación de promotoras mayas, figuras comunitarias que buscan acercar la información, prevenir agresiones y facilitar la denuncia temprana en las comisarías.
La ruta está clara: mantener el trabajo institucional y fomentar la participación social para que la seguridad no sea solo un dato, sino una vivencia diaria para todas las mujeres.





