A los 55 años, cumple el sueño de ser ingeniero
Eulogio Antonio Pat Miss está por concluir sus estudios en la UPY, una meta que esperó décadas para alcanzar

Eulogio Antonio Pat Miss tiene 55 años y está a punto de concluir la ingeniería que soñó estudiar desde su juventud. Hoy es estudiante de la Universidad Politécnica de Yucatán (UPY), donde ha demostrado que nunca es tarde para perseguir una meta, incluso cuando las circunstancias parecen estar en contra.
Cuando era joven, las limitaciones económicas le impidieron ingresar a la universidad. Durante años dejó ese anhelo en pausa mientras trabajaba y formaba una familia. Sin embargo, el sueño volvió a despertar el día que acompañó a su hijo a realizar su proceso de inscripción universitaria. Al recorrer las instalaciones, sintió nuevamente el deseo de estudiar la carrera que siempre le había apasionado.
Animado por su hijo y respaldado por su familia, decidió presentar el examen de admisión. El camino no fue sencillo: uno de los requisitos era acreditar el idioma inglés y, además, su hijo no logró ingresar en el primer intento. Aun así, ambos perseveraron y finalmente consiguieron un lugar en la universidad y en la carrera que deseaban cursar.
Eulogio recuerda que al inicio enfrentó miradas de duda por parte de algunos compañeros debido a la diferencia de edad. Con el tiempo, esas percepciones cambiaron al demostrar su compromiso, conocimientos y capacidad para cumplir con las exigencias académicas. Su esfuerzo lo llevó a integrarse a equipos de robótica, participar en competencias internacionales e incluso representar a la institución en Rumania.
Ahora se prepara para nuevas competencias en China y nuevamente en Rumania, mientras avanza hacia la recta final de su carrera. Además de estudiar, atiende una tienda de abarrotes junto con su familia, convencido de que la organización es la clave para equilibrar todas sus responsabilidades. Su siguiente meta es graduarse y convertirse en maestro, dejando un mensaje claro: los sueños no tienen fecha de vencimiento y siempre vale la pena luchar por ellos.




